A esto hay que añadir la apreciación del euro, que está restando competitividad al sector exportador, aunque frena la presión de precios.
Los políticos del área euro comienzan a pedir al BCE que considere relajar su política monetaria para mantener la senda de la recuperación y suavizar la fortaleza del euro.
La producción manufacturera cayó en Alemania e Italia durante el mes de noviembre y el crecimiento del tercer trimestre fue sorprendentemente débil.
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, ha advertido sobre los riesgos alcistas de la inflación y que, en primer lugar, deben anularse las presiones inflacionarias.
El consejo del BCE optó por mantener la tasa mínima de refinanciación al 2,00 por ciento por decimoctavo mes consecutivo.
Las tasas marginal y de depósitos tampoco variaron y continúan al 3,00 por ciento, y a 1,00 por ciento, respectivamente.
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