El Grupo Productivo y los bancos nucleados enla Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) se reunieron ayer con elpresidente Fernando de la Rúa para manifestar su respaldo al gobierno,pero también para pedirle que en las negociaciones que se lleven adelante conel FMI «no se resignen las medidas necesarias para impulsar el crecimiento».
También le expresaron su convicción de que frente a locomplicado de la situación la única manera de salir del atolladero es aplicando«un plan económico en serio».
Trascendió, además, que el presidente del BancoCentral,
Pedro Pou, dio elvisto bueno para bajar encajes a fin de inyectar liquidez en la plaza, porquese corre el riesgo de una rotura de la cadena de pagos ya no sólo de las PyMEssino de las grandes empresas.
A las 12.15 del mediodía de ayer De la Rúa recibió enla Casa de Gobierno a los representantes del campo, la industria y la construcción,además de Eduardo Escasany, única voz de ABA.
Por la Unión Industrial Argentina (UIA) acudieronal encuentro su presidente, Osvaldo Rial, y el secretario de la entidad JoséIgnacio de Mendiguren; también estuvieron Eduardo Baglieto y GregorioChodos (Cámara Argentina de la Construcción) y Manuel Cabanellas (ConfederacionesRurales Argentinas).
Los asistentes dijeron haber visto al Presidente «muypreocupado» y se apuraron en aclarar que sólo se habló de la continuidaddel ministro de Economía. «Vamos a esperar que venga Machinea», les dijoDe la Rúa ni bien se sentaron, arribo que se produjo a las 12.30.
Machinea reconoció de que se está ante una «situaciónmuy delicada» y aceptó la falta de rentabilidad que aqueja a las empresas.Les dijo para tranquilizarlos que iba a acelerar las medidas que tenía encarpeta, aunque no quiso entrar en detalles. Desmintió entre los presentes losrumores de que Pou iba a renunciar y se mostró proclive de la continuidad deltitular del Central porque en esta coyuntura era crucial para no desgastar másla confianza del país en el exterior. «Están diciendo que Pou va a renunciary no es así», aseguró el titular del Palacio de Hacienda.
Asimismo, el ministro reafirmó que la rebaja dearanceles extra Mercosur que se está negociando con Brasil «no va a afectara todos los sectores» y se comprometió a seguir trabajando para eliminarlos impuestos distorsivos. También mostró consideración por el campo. «Seguimosen deuda con ustedes», le dijo a Cabanellas.
Acuciante
Poco después se unió a la reunión el jefe de Gabinete,Chrystian Colombo. Los empresarios dejaron explícitamente aclarado queel problema no está sólo en el frente externo sino que en el interno lasituación es acuciante. La ratificación de la confianza a Machinea por parte delos empresarios tiene su explicación: no quieren otro ajuste, como aseguran queharía Ricardo López Murphy de acceder al ministerio.
Por otra parte, las aguas no están muy claras entrelos bancos. Escasany ve que la falta de rentabilidad empresaria ya afecta alsector financiero y se alinea en la postura de negociar con el FMI, peropriorizando el crecimiento. Sin embargo, algunos bancos extranjeros quierenque los préstamos que se consigan en los organismos multilaterales sean sólo pararespaldar el repago de la deuda. Aquí es donde la estrategia de consenso entreel Grupo Productivo y los bancos no está muy definida.
Estas diferencias habrían comenzado a zanjarse en unareunión que mantuvieron hace una semana banqueros, constructores eindustriales. La reunión se realizó en un salón del Hotel Hilton, yconcurrieron muchos de los que estuvieron ayer en gobierno, más Aldo Roggio,Sergio Einaudi (Techint), Enrique Cristofani (Banco Río), RoqueMaccarone (Galicia) y Amadeo Vázquez. La principal coincidencia deese almuerzo casi secreto, que se evidenció en el encuentro de ayer, fue lanecesidad de respaldar públicamente a Machinea.
Pero aparentemente habrá que recorrer un largo caminopara lograr otras, dado que el sector productivo se quejó amargamente de lasuba de tasas y los banqueros de los altos costos (eficiencia al margen) a quelos someten los elevados niveles de mora en el sistema. A eso, más lasintrincadas normas legales que impiden rápidas ejecuciones de los morosos, leatribuyeron «al menos tres o cuatro puntos de las actuales tasas deinterés».
Recién el miércoles los industriales se enteraronoficialmente de lo conversado por sus dirigentes con sus pares de los bancos;en una reunión del comité ejecutivo de la UIA, de todos modos, se admitió quelos términos de la conversación habían quedado largamente superados por larealidad, dada la suba de las tasas de interés producida ese mismo día.




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