6 de noviembre 2008 - 00:00

Barak ganó aunque no todo lo pensado

Barak ganó aunque no todo lo pensado
Mientras los más se pliegan a la euforia eleccionaria, veamos unos pocos datos. a) Obama le sacó a McCain 6 puntos de ventaja, menos que lo que predecían las encuestas ( Gallup le daba 9 puntos, Harris 8, Fox 7, etc.). b) El 53% del voto popular apoyó a Obama; desde 1872 los ganadores se alzaron en promedio con 53%. c) Históricamente el ganador se llevó 72% de los electores; Obama 68%. d) Los demócratas no consiguieron los escaños necesarios en el Senado para evitar que les bloqueen los proyectos más importantes. e) La Corte Suprema es "Republicana". f) El 5,05% que perdió el Dow cerrando en 9.139,27 puntos es la mayor baja de la historia para el primer día de cualquier presidente electo, etc. Más allá del impresionante marketing (a u$s 50 por voto demócrata y u$s 30 por voto republicano frente a un promedio en 2004 de u$s 8,34; en 2000 de u$s 6,22; y en 1996 de u$s 0,52, es la elección más cara de la historia) el triunfo demócrata fue mucho menos contundente de lo que marcan los titulares. Ergo, aun cuando se corrijan algunos excesos de la era Bush, hoy tenemos un gobierno que tal vez no sea tan fuerte como pueden requerir los tiempos que corren. Para explicar el derrumbe de ayer podríamos escudarnos en aquello de "comprar con el rumor vender con la noticia", sobre todo porque venimos de un rally de 17,7 por ciento en apenas seis ruedas. Pero esto viola la idea que noviembre ha sido el mejor mes bursátil en los años eleccionarios y no explica por qué se quebró (lo mejor fueron las empresas de salud; lo peor: las constructoras y financieras) el principio de los ganadores y perdedores ante una victoria demócrata (es justo reconocer que el desplome anual parece haber destrozado todas las regularidades).

La explicación más consistente es entonces que ayer el mercado se comportó siguiendo los libros de texto: cuando la economía empeora (el desplome de los commodities y el recorte global de tasas -que veríamos hoy- son reflejo de esto), vender acciones y dólar y comprar bonos del Tesoro. En resumen, un mercado racional que aunque parezca exagerado prefirió jugarse a lo seguro antes que a las promesas de campaña.

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