Efecto esterilización: el stock de Pases y Leliq superó los $3,7 billones

Economía

Los pasivos remunerados del Banco Central crecen con fuerza al compás de la fuerte absorción de pesos como parte de la política oficial recorte del dinero en circulación para cuidar la pax cambiaria.

La política de marcada prudencia fiscal y monetaria sostenida por el Gobierno desde la corrida cambiaria de octubre tuvo como contracara un salto del stock de pasivos remunerados del Banco Central. La fuerte absorción de pesos realizada por la entidad que preside Miguel Pesce, que ayudó en abril a contraer 19% interanual en términos reales el dinero en circulación tras la expansión de 2020, hizo que el volumen de Pases y Leliq superara por primera vez los $3,7 billones el viernes pasado. El BCRA ya adelantó que sostendrá en los próximos meses el ritmo de esterilización a través de la colocación de este tipo de instrumentos para contribuir al intento oficial por desacelerar una inflación que no cede. Aunque su Directorio aprobó una norma que permitirá que los bancos migren parte de los encajes que hoy tienen en Leliq a bonos del Tesoro para ampliar el mercado de deuda pública y apuntalar las colocaciones del Tesoro.

Los datos de la autoridad monetaria al 21 de mayo mostraron que el stock de Letras de Liquidez (Leliq) ascendió a $2,04 billones, mientras que los Pases alcanzaron $1,7 billones. Se trata de títulos de deuda que el Central le coloca a los bancos para absorber los pesos que la economía no demanda. En buena medida las entidades se apalancan en las Leliq, que pagan una tasa nominal anual del 38%, para pagar el interés que devengan los plazos fijos de sus clientes (con rendimiento mínimo del 37%).

A falta de algunos días para que termine mayo, en los que el BCRA incrementará la esterilización, la base monetaria apenas se expandió 2% en lo que va del año. Mientras, la inflación superará en los primeros cinco meses el 20%. Así, el dinero circulación sufrió un importante recorte en términos reales. ¿Cómo ocurrió? En primer lugar, la disciplina fiscal (que combinó una importante mejora de los ingresos con una disminución del gasto Covid) hizo que el déficit primario acumulara solo 0,2% del PBI en el primer cuatrimestre. Así, en ese lapso, la asistencia monetaria al Tesoro cayó al 0,5% del PBI, un nivel similar al de los primeros dos años de Mauricio Macri y mucho menor al 2,6% de 2020. Es que los giros de adelantos transitorios a Economía totalizaron $190.000 millones hasta abril, a los que se sumaron $50.000 millones la semana pasada en concepto de utilidades (aún no se reflejan en los datos oficiales), como adelantó Ámbito días atrás.

Pero hubo otros factores de emisión que sí crecieron. Por un lado, los propios intereses que generan los pasivos remunerados, que inyectaron $420.775 millones a la economía y se convirtieron en la principal vía de expansión monetaria en lo que va del año. Por otro, uno de carácter positivo: la compra récord de dólares a los exportadores por parte del BCRA implicó la emisión de $493.596 millones, que fue parcialmente compensado por la venta de divisas al Tesoro para afrontar pagos de deuda (que absorber $133.700 millones).

El grueso de esa masa de dinero emitida fue reabsorbido por el BCRA a través de la colocación de $811.207 millones en nuevos Pases y Leliq. Además, hubo otro factor de esterilización. Según explicó el economista Amilcar Collante, la venta de bonos en dólares contra pesos para intervenir en el mercado de los dólares financieros y mantener a raya la brecha cambiaria implicó retirar de circulación otros $98.525 millones.

“Es asombroso ajuste monetario en los primeros cinco meses del año. Todos los agregados monetarios caen fuerte en términos reales. Para el Gobierno, en un contexto de pandemia y en un año electoral, retirar todos esos pesos no es barato en términos políticos”, consideró Collante.

El analista planteó que, por motivos estacionales y por la ampliación del gasto para paliar la pandemia, las necesidades de esterilización crecerán. “Los pasivos van a seguir subiendo y devengando su interés (unos $100.000 millones por mes)”, advirtió. Justamente el intento por evitar que se incremente la emisión vía intereses es una de las razones por las que el BCRA mantiene congeladas las tasas desde noviembre pese a la elevada inflación.

Lo cierto es que el stock actual de Pases y Leliq asciende a cerca de 11,5% del PBI, un nivel cercano al que tocó la bomba de las Lebac en tiempos de Federico Sturzenegger al frente del Central y antes del comienzo de la corrida de 2018. Sin embargo, en aquel entonces el stock medido en dólares llegó a los u$s72.000 millones, mientras que este viernes equivale a u$s39.000 millones al tipo de cambio oficial o a u$s22.500 millones al CCL.

La medida que permite migrar encajes bancarios colocados en Leliq a títulos del Tesoro de más de 180 días de plazo (ver aparte) podría ser un aliciente para cierta reducción del stock. Mientras que en su último Informe de Política Monetaria, el BCRA señaló cómo prevé que se aliviane su peso en el mediano plazo: “Es esperable que tanto las necesidades de financiamiento extraordinarias del Tesoro Nacional como el consecuente esfuerzo de esterilización vayan cediendo. Esto favorecería que la demanda de base monetaria sea provista por los intereses asociados a los pasivos remunerados del BCRA y, potencialmente, por un desarme en el saldo de los mismos. Este proceso, junto con el crecimiento económico, contribuirían a reducir el peso relativo de las Letras y Pases del BCRA en su balance y también respecto al tamaño de la economía”.

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