Al cabo casi de la primera parte del mes el BCRA ya convalidó una emisión monetaria de $168.592 millones al día 12, último dato oficial. Esto implica una expansión de la base de más del 7% punta a punta. El dato positivo es que esta emisión no responde a asistencia al Tesoro. Está explicada, fundamentalmente, por las compras de divisas y el pago de intereses. Entre ambos conceptos el BCRA emitió casi $146.000 millones ($104.600 millones por compra de divisas y $41.300 millones por intereses). Esta es la contracara, gracias a Dios, de la compra de reservas (por u$s1.114 millones).
El Banco Central emitió ya $168.500 millones en mayo
Las fuertes compras de divisas tienen su serio correlato de expansión monetaria. Algunos creen que la demanda de dinero se está recuperando. Sin embargo, en el actual contexto es una apuesta arriesgada.
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Pero a e estos factores además se suman otros tres. Porque el Tesoro fue expansivo en más de $16.000 millones pero también vía Pases se emitieron casi $42.800 millones y por Leliq otros $16.400 millones. De modo que la emisión bruta sumó más de $221.200 millones. Esta expansión fue compensada, parcialmente, por la venta de divisas al Tesoro por el equivalente de $40.000 millones (lo que seguro está vinculado con el pago al FMI) y más de $16.200 millones por “Otros conceptos”, entre los que se destacan las intervenciones con bonos en el mercado.
Algunos pocos analistas creen que esta postura del BCRA se comparece con una recuperación de la demanda de dinero. Opinan, como en el caso de PPI, que lo acontecido en esta primera parte del mes es un faltante de pesos. Por ello el BCRA optó por no esterilizar vía Leliq y Pases. Sin embargo, el comportamiento de los agregados monetarios estaría mostrando que la tendencia negativa se mantiene. Si bien la base acusa un repunte, que sería estacional y transitorio, los medios de pagos privados (M2) siguen en retirada. La base monetaria en realidad está cayendo. El promedio mensual de los saldos diarios acusa una baja del 1% frente al promedio de abril (y del 6,7% si se tomara solo los primeros 12 días de cada mes).
Lo que sí se observa es un aumento en el nivel del circulante en poder de la gente en torno al 2,5% frente al mes anterior. Mientras que el dinero en poder de los bancos y los encajes bancarios caen fuerte lo que explica el retroceso de la base. Además al observar la tasa de crecimiento interanual, la base sigue cayendo, o sea, el BCRA mantiene la política contractiva. Pasó de crecer al 52,5% en enero al 38,5% en febrero al 29,9% en marzo para derrumbarse al 16% en abril y en mayo lo hace al 14,2%. Lo mismo acontece con el dinero en poder del público que crecía al 61% anual y ahora lo hace al 29%. Podría haber cierta recomposición en las tenencias de efectivo, debido al proceso inflacionario, como argumentan algunos analistas. Pero sin duda en el actual contexto inflacionario sería una arriesgada apuesta del BCRA dejar más excedentes en circulación. Todo indicaría que la demanda de dinero sigue depurando de sus entrañas la avalancha de pesos del año pasado, producto de la pandemia. Es más, en las primeras quincenas, de los últimos meses sobre todo, el BCRA dejó deslizar un poco la base para luego esterilizar la mayor cantidad posible de liquidez.
Además, como lo demuestran los estudios técnicos del propio BCRA, mayo es un mes estacionalmente bajo de demanda de base, es el más bajo del año. “Los meses que contribuyen en promedio con un crecimiento estacional positivo son enero (0,6%), junio (1,7%), julio (2,9%) y diciembre (6,3%), asociados al pago de aguinaldo y vacaciones”, señala la última nota técnica publicada sobre el ajuste estacional de la base monetaria, de las economistas Burdisso y Donaldson. De modo que apostar en medio de un sostenido fogonazo inflacionario a que el BCRA convalidará más expansión sería muy temerario.
Es más, aquellos que ven una recuperación de la demanda de dinero (por recomposición de saldos reales), consideran que de mantenerse la austeridad fiscal, el BCRA seguiría comprando divisas sin tener que esterilizar aumentando las Leliq y Pases, y así crecen las probabilidades de que se desacelere la inflación en los próximos meses. De ser así sería una muy buena noticia. Pero, más allá de cierto aumento de la demanda transaccional, vinculada a la inflación, no se vislumbra de cara a las elecciones un mayor apetito por los pesos, al margen de las apuestas del carry trade, que ya se fueron dando vuelta.
Quedaría por ver que el BCRA empiece a esterilizar, mientras sigue comprando divisas, y vayan además adecuando el stock de Leliq y Pases a las necesidades de financiamiento de la Tesorería. La endeble situación no da mucho margen para hacerse el temerario. Pero nunca se sabe.


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