El BID estima que la región caerá entre 1,8% y 5,5% en 2020

Economía

El Informe Macroeconómico 2020 recalculó sus estimaciones para el año en curso. En enero de este año, ante del avance del coronavirus proyectaba un crecimiento del 1,6%.

La pandemia del Covid-19 que asola al mundo y amenaza con reconfigurar la geopolítica mundial, obliga a los sectores público y privado a recalcular todo casi en tiempo real las estimaciones para este año y los venideros. Por caso, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recalculó sus proyecciones de crecimiento para América Latina y el Caribe. En enero, apenas tres meses atrás, calculaba una expansión del PBI regional del 1,6%, pero ahora estima una caída de entre 1,8% y 5,5%.

En el Informe Macroeconómico 2020 conocido este jueves, el BID establece cuatro escenarios posibles debido a shocks externos producidos como consecuencia del impacto de la pandemia del coronavirus sobre la economía mundial: moderado, fuerte, severo y extremo. Para la elaboración de las diversas proyecciones, el organismo tuvo en cuenta las pérdidas del PBI en China y los Estados Unidos, principalmente en el primer y segundo trimestres de 2020, y luego una recuperación hacia finales de 2020. Además, los escenarios incluyen la evolución de los precios del petróleo, un índice de metales y un índice de productos agrícolas.

BID Informe Macroeconómico 2020

En ese sentido, el BID señala que en la primera mitad de 2020 se producirá una fuerte disminución del PBI en todo el mundo. Y agrega que el porvenir “mucho depende de la duración esperada de la crisis y de la forma y la velocidad de la recuperación”.

“En enero de 2020, se esperaba una modesta recuperación que se traduciría en un 1,6% para 2020 y un 2,3% para 2021. Estas estimaciones ahora han cambiado radicalmente debido al nuevo brote de coronavirus”, señala el informe, al tiempo que alerta que “el daño económico se extenderá en 2021 y 2022 a menos que los gobiernos implementen programas bien enfocados para amortiguar los impactos”.

“El Cono Sur (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay) se verá afectado por los precios de los productos básicos; la actual dislocación de los mercados financieros y la caída de los

flujos de entrada de capital pueden ser particularmente importantes, ya que los países tienden a estar integrados financieramente”, proyecta el Informe Macroeconómico 2020.

“Nuestra región va a sufrir un shock de proporciones históricas”, dijo el economista jefe del BID, Eric Parrado, y agregó que “los países necesitan salvar vidas, asegurando el distanciamiento social y otorgando los recursos necesarios a sus sectores de salud. Medidas complementarias y temporales pueden apoyar a las economías durante el cierre parcial y organizado”.

Para tomar dimensión del desafío que enfrenta la economía de la región y global, vale resaltar las palabras de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, quien este jueves sostuvo que la crisis generada por la pandemia del coronavirus tendrá "las peores consecuencias económicas desde la Gran Depresión" de 1929.

Al respecto, el organismo multilateral señala que las medidas de aislamiento parcial o total adoptadas en los países de la región “equivalen a un cierre parcial y organizado de la economía y llevarán a una pérdida significativa del PBI”. En ese sentido, analiza que estas fuertes caídas generalizadas de la economía “tienen poco en común con los ciclos económicos o de negocios normales, y hay bastante incertidumbre sobre la forma en que esta crisis puede evolucionar”.

A modo de comparación, el BID rememora la Gran Recesión de 2009 cuando la región sufrió una caída de su PBI del 2%, pero también recuerda que se pudo recuperar y crecer al 6% en 2010 gracias a un renovado acceso a los mercados de capitales, solidez fiscal y altos precios de materias primas. Un escenario que aún aparece incierto y apresurado para proyector, a la luz de una crisis sanitaria y económica que los países latinoamericanos están viviendo segundo a segundo.

El BID recomienda a los países de la región organizar las medidas de respuesta a la pandemia en tres estadios: “La primera prioridad debería ser detener la propagación del virus, evitar que el sector de salud se vea desbordado, garantizar que cuente con los recursos adecuados y salvar vidas. Una segunda prioridad debería ser proporcionar alivio a los hogares más vulnerables que han perdido sus fuentes de ingresos como resultado del distanciamiento social y otras medidas. Y una tercera prioridad debería ser apoyar a las empresas para reducir al mínimo el aumento del desempleo, tratar de evitar la separación entre las empresas y sus empleados y las costosas quiebras y liquidaciones”.

Como una especie de guía para enfrentar el desplome económico, el BID señala que los países de la región pueden buscar mayores eficiencias, reasignar gastos que no son esenciales, y endeudarse y utilizar los balances de los bancos centrales hasta cierto grado. Aunque agrega que las intervenciones deberían estar calibradas con cuidado y evaluadas para asegurar que alcancen los beneficiarios que más lo necesitan. Y alerta que es necesario analizar cómo estas políticas podrían ser eliminadas progresivamente para asegurar su sostenibilidad fiscal más allá de la crisis del coronavirus.

En este escenario tan complejo y de suma incertidumbre, el BID puso a disposición de los países hasta u$s12.000 millones en 2020 para ayudar a los países a superar los impactos del coronavirus. En tanto que el BID Invest, el brazo privado del Grupo BID, está aportando unos u$s5.000 millones adicionales. En esa línea, el organismo lanzó un centro de información que destaca las áreas prioritarias para apoyar a los países ante la crisis del coronavirus, incluyendo el fortalecimiento de los sistemas de salud, programas sociales para poblaciones vulnerables, mejoras en la productividad económica y de empleo, y políticas fiscales para mejorar los impactos económicos.

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