Los títulos públicos cortaron su racha de subas consecutivas, con pérdidas que promediaron 1%, pero que en algún caso llegó a 1,6%. Pesó en el ánimo de los inversores la muy mala jornada financiera en Wall Street, en un mercado afectado por las fuertes pérdidas de los bancos norteamericanos y mayor temor a una recesión.
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Los bonos en pesos habían acumulados ganancias superiores a 11% en las primeras jornadas del año. Pero el enrarecido clima entre los inversores internacionales generó una toma de ganancias, que de todas maneras no fue demasiado significativa para los títulos. Mucho peor la pasaron las acciones, ya que el índice Merval tuvo una fuerte caída de casi 3%, extendiendo el rojo en el arranque de 2008. El Discount en pesos resultó uno de los más perjudicados,al caer 1,6% en el Mercado Abierto Electrónico. Finalizó en $ 120 y las perspectivas para este título no son negativas, sobre todo por las fuertes pérdidas que ya tuvo en 2007.
Los inversores siguen apostando a que continuará la mejora de la cotización en los próximos meses. En primer lugar porque se encuentran muy rezagados y con tasas atractivas. Pero también porque la inflación de enero sería más alta que la divulgada por el INDEC el año pasado, lo cual les da un atractivo adicional a estos títulos que ajustan su capital según la evolución de la inflación minorista.
El PRE9, un título en pesos de plazo medio (vence en 2014), consiguió incluso mantener su precio de $ 128. Quienes lo poseen prefieren ahora mantener sus posiciones en vez de salir a malvenderlo. Y lo mismo sucede con otros bonos que recuperaron más de 10% desde el arranque del año. Uno de los más afectados que venía con buen comportamiento entre los bonos en pesos que ajustan por CER fue el BOGAR 2018, con una pérdida de 0,82%.
El riesgo-país subió nada menos que 5,05% hasta 437 puntos básicos. Pero este salto tuvo más que ver con el derrumbe de la tasa en los bonos norteamericanos (a 3,71% anual en bonos a 10 años, el nivel más bajo en cuatro años). Esto se produjo por la búsqueda de refugio por parte de los inversores.
Los cupones atados al PBI, que también tuvieron subas significativas en las últimas jornadas, aguantaron bastante bien. El más afectado fue el nominado en pesos con una caída de 1,03%, pero había subido más de 10% en las últimas jornadas.
El mercado cambiario, en tanto, siguió mostrando presión sobre el dólar. En la operatoria mayorista aumentó a $ 3,142, mientras que -como era previsible-en las pizarras porteñas subió un centavo desde $ 3,15 a $ 3,16.
Las reservas aumentaron u$s 11 millones hasta u$s 46.920 millones. Pero la suba es atribuible a la mejora de cotización del euro y del oro. El BCRA, en cambio, abandonó su posición compradora en el mercado de cambios, luego de varios días consecutivos de importante presencia. Con un clima internacional que sigue marcado por la incertidumbre, se calmó súbitamente el apetito de los inversores por entrar nuevos fondos para realizar apuestas financieras en el mercado local.
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