Por distintas razones, los títulos públicos se destacaron entre las inversiones que más rindieron en marzo. El plazo fijo a 30 días, a su vez, continuó entre las mejores opciones para colocar dinero en un mes en el que el dólar perdió nada menos que 6,21% de su valor frente al peso.
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El título público que más subió está en default; es uno de los tres bonos Brady, el FRB. Este bono subió nada menos que 10,11% porque tiene una garantía (colateral) del Tesoro de los Estados Unidos que cubre 30% de su valor. Es un título poco operado, porque el default que tiene la deuda argentina inhibe a los grandes inversores institucionales de tomar posición en estos bonos, aunque tengan un precio excepcionalmente bajo. El FRB hoy cotiza a 24,50% de su valor nominal. Hay inversores que están tomando cautelosamente posiciones en bonos de la deuda argentina, porque creen que las elecciones la ganará un candidato de los llamados en la jerga de los economistas «pro mercado». El Mercado Abierto Electrónico (MAE), donde se negocian estos bonos, ha visto incrementar el volumen de negocios en los últimos días.
Los otros dos títulos que se destacaron en marzo tienen que ver con el «corralón» de los depósitos. El BODEN 2007 subió 5,96% porque es un título en pesos indexado por CER más 2% anual. Este bono estaba muy atrasado en su cotización y, cuando comenzó la caída del dólar, fue revisado por los inversores que buscaban colocarse en pesos, y se dieron cuenta de que tenía un valor atractivo. Ahora, el BODEN 2007 recuperó el atraso de su cotización y, quizás, en los próximos meses no tenga esta notable rentabilidad que logró en marzo.
Por su parte, el BODEN 2005, que es un bono en dólares de escasa circulación ya que fue emitido para algunos damnificados por el «corralón» (enfermos, mayores de 75 años, etc.), avanzó porque en abril paga parte del capital e intereses. Es un bono de corto plazo que recuperó valor al caer el dólar. Ahora su paridad es interesante: 83,45%.
Los inversores más conservadores que apuestan al plazo fijo a 30 días siguen contentos. La tasa para estas colocaciones es 1,50% mensual promedio, pero se puede conseguir cerca de 2% mensual en algunas entidades. La baja del dólar hace más destacada a esta colocación. Por ejemplo, quien vendió 1.000 dólares a principios de mes (lo vende a precio comprador) consiguió $ 3.150. En un mes de plazo fijo los transformó en 3.197,50. Si el viernes recompró dólares calculando el precio en $ 3,02, consiguió 1,058 dólares, o sea, ganó casi 6% en dólares en 30 días, cifra que en los Estados Unidos implicaría hacer un plazo fijo a más de dos años.
Las Letras del Banco Central (Lebac) también fueron una buena opción, aunque a corto plazo muestran tasas muy bajas. De todas maneras, 0,7% mensual es una excelente tasa para invertir.
La Bolsa, por su parte, volvió a decepcionar. El índice Merval, que mide el comportamiento promedio de todas las acciones líderes, perdió en el mes 4,61%. Sin embargo, un puñado de papeles de ese índice se destacó del resto y dejó ganancias. Acíndar lideró la movida con un aumento de su valor de 25% a lo largo del mes. Después se ubicó Juan Minetti con 9,52% y Ledesma con 9,21%. Entre los bancos se destacó Bansud, que mejoró casi 8%.
Fuera de estos papeles, marzo no fue un buen mes para colocar dinero en acciones en ninguna Bolsa del mundo, ya que la guerra con Irak alejó a los inversores del riesgo.
Llamó la atención que en medio de la guerra cayera el precio del oro, porque normalmente es un activo donde se refugian los inversores. Sin embargo, el metal bajó más de 5% en dólares por onza y en la Argentina perdió más de 10%.
• Mes volátil
La caída del dólar de más de 6% afectó directamente al precio del BODEN 2012, que cayó 3,21%. Al bajar menos que el dólar, mejoró su paridad. Este título, desde que nació, no demostró que es un buen negocio.
Marzo fue un mes muy volátil para todos los inversores del mundo. Comenzó con dudas, resurgió cuando comenzó la guerra, con ocho ruedas inolvidables de alzas continuas en los principales mercados, con la caída del petróleo y la suba del dólar frente al euro y al yen. Bastó que pasara el triunfalismo de una victoria rápida sobre Irak para que el pesimismo volteara a las Bolsas, al dólar y empinara al petróleo. Luego, predominó la prudencia.
El mes que empieza mañana estará dominado por las noticias de la guerra. Si el conflicto termina pronto, la reactivación estará al alcance de la mano. Si se prolonga, aparecerán miedos muy fuertes. Se acentuará la caída del consumo, y los Estados Unidos corren el riesgo de tener que salir a buscar dinero a los mercados para financiar el conflicto, con lo que impulsará una suba de tasas y podría agudizar el estancamiento.
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