Los molinos de trigo de Brasil estudian pedir la apertura de una investigación por supuesta competencia desleal o dumping contra la harina proveniente de la Argentina, dijo ayer el nuevo titular de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), Sergio Amaral.
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Antes de oficializar la petición la entidad aguardará el encuentro entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández de Kirchner, en agosto, cuando el sector espera que faciliten un entendimiento y eviten la aplicación de un sobrearancel a la harina argentina por Brasil.
Las exportaciones de harina argentina incomodan al sector molinero de su vecino, tradicionalmente el principal cliente del trigo en grano de la Argentina.
Los volúmenes previstos para este año alcanzarían un 10 por ciento del mercado local, un nivel límite según el Gobierno de Brasil, que analizó aplicar restricciones arancelarias a la importación de harina a inicios de año.
"Si no hubiera un entendimiento (entre los presidentes), el sector va a tomar esa medida (de investigación)", dijo Amaral, un ex ministro brasileño y también diplomático de carrera.
Las exportaciones de harina argentina a Brasil pasarían a 850.000 toneladas este año, desde 600.000 en 2007.
"El volumen de harina argentina en Brasil viene creciendo casi en proyección geométrica", dijo Amaral, quien se declaró favorable del libre mercado siempre que no haya prácticas desleales.
Según Abitrigo, los molinos argentinos compran el trigo a 320 pesos (105,9 dólares) por tonelada y, una vez que se comprueba la venta al mercado interno, reciben del Gobierno 170 pesos, una política que busca combatir la inflación porque las empresas, al hacer eso, se comprometen a mantener los precios controlados.
Sin embargo, según Abitrigo, algunos molinos que reciben ese valor estarían exportando harina a Brasil, llegando al mercado a precios por debajo del costo de producción local.
Además, indicó la asociación brasileña, la legislación argentina impone un impuesto de exportación al trigo del 28 por ciento, y otro a la harina del 10 por ciento, lo que hace más interesante exportar el producto procesado.
En caso de que Lula no consiga convencer a su colega argentina a modificar esas políticas, Abitrigo pediría la investigación al Gobierno, dijo Amaral.
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