9 de septiembre 2008 - 00:00

"Brasil no quiere comprar la Argentina"

Cristina de Kirchner culminó ayer su visitaa Brasilia, donde el anfitrión Luiz Inácio Lula da Silva preparó para la ocasión un largo listado de acuerdos para firmar entre la Argentina y Brasil, la mayoría para consolidar el eje bilateral, con cierta preeminencia del país vecino en la elección del temario (ver aparte). Para que la visita fuera un éxito, desde Buenos Aires se tuvo que hacer una ofrenda primaria: que Hugo Chávez no estuviera presente. Es que el venezolano se había autoinvitado hace algo más de un mes, en la última cumbre tripartita en la Argentina, lo que generó mal humor en las filas de Lula.

Al hablar en el Palacio de Itamaraty, en el almuerzo que Lula da Silva ofreció a la delegación argentina, Cristina de Kirchner negó que el país vecino quiera «comprar» su país, y reclamó el fin de las asimetrías entre las naciones. La Presidente señaló que «hay voces que piensan que Brasil quiere comprar la Argentina, porque compra empresas» y que «yo quiero decirle presidente que ése no es el pensamiento mío como presidente y como ciudadana».

Según su opinión existe un «tabú» contra las inversiones brasileñas y criticó a los empresarios de su país al decir que «los argentinos que vendieron sus empresas no fueron obligados por nadie». «Yo apuesto a que hoy la Argentina sea una excelente oportunidad de negocios y por eso se invierte en una sinergia que tenemos que seguir profundizando», junto a Brasil, dijo Cristina de Kirchner. Sin embargo solicitó que se trabaje «fuertemente en las asimetrías pendientes, en la articulación de toda la cadena productiva, en toda la cadena de valor».

La de ayer fue la tercera visita de la jefa de Estado argentina a Brasil desde que fuera elegida en octubre de 2007, pero la primera de Estado. Allí también cuestionó a los grupos brasileños contrarios a la integración. Dijo que hay «voces que se escuchan aquí diciendo que no es importante la unión con la Argentina», y que hay que intentar alianzas unilaterales «con otros bloques, dejar de lado el Mercosur».

Agregó que, al igual que en la Argentina, en Brasil hay quienes suponen que es más conveniente hacer sociedades con los países ricos, «pero los ricos no tienen socios» y comentó que esos sectores brasileños «no entienden el mundo que viene», donde la cuestión central no «va a ser solamente la acumulación económica, va a ser también de defensa estratégica de nuestros recursos naturales y territoriales».

La Presidente inició su periplo de ayer por la capital brasileña, que comenzó el domingo con los festejos del 186º aniversario de la independencia del país vecino. Ayer la jornada empezó con la visita al palacio del Planalto cuando Cristina de Kirchner y Lula, acompañados por los respectivos cancilleres, Jorge Taiana y Celso Amorim mantuvieron un encuentro en el cual avanzaron sobre el análisis de los acuerdos de integración que firmarían poco después.

Paralelamente, los ministros, secretarios y subsecretarios de las distintas áreas, encabezados por los jefes de Gabinete, Sergio Massa y Dilma Rouseff, sostuvieron en el salón oval del mismo edificio, un piso abajo de donde estaban Cristina y Lula, una reunión de «comitiva ampliada», en la que cada área fue exponiendo sintéticamente los fundamentos del acuerdo alcanzado. Entre otros ministros, estuvieron presentes, además de Jorge Taiana, el titular de Economía, Carlos Fernández, la ministra de Defensa, Nilda Garré y el de Planificación, Julio De Vido.

El almuerzo oficial se organizó en el palacio de Itamaraty, sede de la diplomacia brasileña. Allí hablaron los dos presidentes. La bienvenida la dio Lula da Silva, quien aseguró que « estamos construyendo una unión sudamericana basada en la solidaridad para garantizar la presencia soberana en el mundo. Valorizamos nuestra alianza estratégica y queremos coordinar más nuestras iniciativas».

Después del almuerzo, la Presidente se dirigió hacia la sede del Congreso, donde fue recibida por el ex presidente y titular del Senado brasileño, José Sarney. Allí Cristina de Kirchner lo saludó en nombre de Raúl Alfonsín, con el que en algún momento firmó el inicio del Mercosur.

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