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29 de octubre 2013 - 11:51

Brasil: OGX al borde de la bancarrota tras fracasar negociación de deuda

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Eike Batista
La petrolera OGX del empresario brasileño Eike Batista, hasta hace poco el hombre más rico de Brasil, no logró renegociar una deuda con sus acreedores y debe ahora dar pasos si quiere evitar una bancarrota.

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"Concluyeron las discusiones con los tenedores de bonos, sin embargo ningún acuerdo fue alcanzado", informó OGX en una nota al mercado la madrugada de este martes, en la semana en que finaliza el plazo de 30 días para negociar.

El fracaso, que derrumbó las acciones de OGX en la Bolsa de San Pablo empujando a la mayor plaza latinoamericana a la baja, se anunció "después de meses de negociación" con tenedores de bonos con vencimiento en 2022 y 2018, añadió la compañía en la breve nota, sin dar más detalles.

Contactada por la AFP, una portavoz de la empresa no quiso comentar sobre un eventual pedido de protección judicial aunque señaló que esta semana la empresa debe anunciar sus próximos pasos, ya que el viernes vence el plazo planteado el 1 de octubre cuando OGX anunció que no pagaría a tiempo una deuda millonaria.

OGX tiene una deuda de 3.600 millones de dólares en títulos internacionales, según cifras de la propia empresa.
Su bancarrota sería la mayor de una empresa en la historia de América Latina, según el diario The Wall Street Journal.

Analistas y mercados han estimado que un fracaso de las negociaciones puede llevar a OGX a recurrir a la legislación que otorga protección judicial para evitar la bancarrota.

"Es un escenario muy pesimista para OGX", señaló a la AFP el economista Eduardo Velho, de Prosper Corretora. "Hasta ahora, la expectativa del mercado es que OGX pida la recuperación judicial" para evitar una bancarrota, añadió.

OGX recurriría a esta medida ante la falta de efectivo y la posibilidad de que los acreedores tomen medidas para proteger su dinero o hasta pedir una quiebra, reseñan analistas. Si el pedido de recuperación es aceptado, la empresa tiene 60 días para presentar un plan de reestructuración. De su lado, los acreedores tienen 30 días para manifestarse y, después, reunirse en una asamblea para votar si aceptan o no el plan. El proceso puede llevar hasta seis meses.

Las acciones de OGX se derrumbaron 20,69% al cierre de la Bolsa de Sao Paulo a 0,23 reales, los mismos valores que registró en la apertura.

OGX anunció el 1 de octubre pasado que no pagaría en fecha una deuda por u$s 45 millones con sus acreedores internacionales por bonos que vencían en 2022. Las cuotas vencían ese 1 de octubre. Los bonos establecían que la empresa disponía de 30 días para intentar una negociación antes de que se declarara el vencimiento anticipado de todo el pasivo que expira en 2022, por 1.060 millones de dólares.

En diciembre, además, la empresa debe pagar unos 110 millones de dólares en intereses por títulos que expiran en 2018, por un total de u$s 2.600 millones.

El ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, dijo a inicios de octubre que OGX ha sufrido una "hemorragia" que ha afectado negativamente la imagen del país y la Bolsa de San Pablo.

La petrolera, fundada en 2007 y considerada durante años la estrella del grupo de minería y energía EBX de Batista, comenzó a caer a niveles críticos tras varias desilusiones con el nivel de producción de petróleo prometido. La compañía redujo sus estimaciones de producción e incluso ha señalado que podría dejar de producir petróleo en uno de sus campos.

Batista, quien llegó a ser el séptimo hombre más rico del mundo, ostentaba una fortuna de u$s 30.000 millones hace poco más de un año y medio, que se redujo a unos u$s 900 millones según recientes estimaciones de la revista Forbes. Su fortuna y su imperio crecieron a la par de la expansión económica de Brasil en los últimos años, captando grandes inversiones para su proyecto petrolero.

Pero en julio del año pasado OGX redujo sus metas de producción y fue acusada de vender promesas en vez de petróleo, presionada por inversionistas y el mercado que exigían resultados. Forbes declaró a Batista "el gran perdedor" del año 2012.

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