En la vinculación comercial dentro del Mercosur surge la «brasildependencia» ya que las exportaciones argentinas a ese país en los últimos tres años representan en promedio 25% de su total de ventas al exterior, afirma la Fundación Capital en su último informe, dedicado a analizar la economía brasileña a partir del triunfo de Luiz Inácio Lula Da Silva.
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Muy importante es «que a nuestro principal socio del Mercosur le vaya bien económicamente, porque si a Brasil le va bien, todos estos factores vinculantes entre los dos países indican que necesariamente a la Argentina también le irá bien», agrega.
En una parte del trabajo, donde señala las simetrías entre las dos economías, la Fundación Capital recuerda que Brasil «tiene pendientes aumentos de combustible, de tarifas de servicios públicos y renegociaciones del salario mínimo privado y del sector público que ha conseguido postergar pero seguramente deberán ser concedidos e influirán negativamente en los índices de precios de 2003».
Sobre Lula, la Fundación Capital opina que hay dos versiones: una antes de las elecciones presidenciales y otra después. El primero prometía un nuevo modelo económico y duplicar el poder de compra de los asalariados en los próximos cuatro años.
Después, comenzó a suavizar su discurso y se comprometió a mantener los tres pilares de la política económica brasileña actual: el superávit fiscal primario, el tipo de cambio flotante y las metas inflacionarias.
Más adelante, el trabajo señala que «el riesgo de default de la deuda brasileña aún existe. Si los mercados de capitales continúan cerrados para las emisiones de deuda pública y privada de países emergentes durante 2003, la posibilidad de reestructuración forzada del endeudamiento crecerá significativamente ya que difícilmente pueda esperarse una nueva ayuda por parte del FMI, sobre todo de dimensiones semejantes».
•Interrogante
«El parecido existente en la evolución del indicador riesgo-país entre la Argentina de 2001 y Brasil 12 meses después justifica el interrogante actual de si Brasil imitará o no a la Argentina respecto del default declarado por nuestro país a principios de año», agrega el trabajo.
«En una palabra, Lula deberá hacer mucho más que el presidente Cardoso para mejorar el 'mix' de tasa de interés, tipo de cambio y crecimiento, ya que con los parámetros actuales de estas variables la dinámica del endeudamiento brasileño continúa siendo perversa, a pesar de tener un superávit primario considerable».
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