Contrariamente al aumento en los retrasos del pago de alquileres, las proyecciones indican que este año disminuirían 20% los juicios por desalojo y las ejecuciones por cobro de alquileres, en comparación con los registrados en 1998, y bajarían 10% en relación con el año pasado.
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Así lo indicó ayer la Unión Argentina de Inquilinos (UAI) en diálogo con Ambito Financiero y a través de un informe que aclaró que «las versiones alarmistas respecto de la cantidad de conflictos que se generan entre propietarios e inquilinos son falsas y deterioran la confianza, que es la base del espíritu de cualquier contrato».
Según los registros de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, en 1998 se iniciaron 9.141 juicios por desalojo y ejecuciones por cobro, en 1999 disminuyeron a 9.088 y el año pasado esa cantidad bajó 8,06%, para ubicarse en 8.355.
Con estos niveles el presidente de la UAI, Radames Marini, afirmó que la relación locador-inquilino es de muy bajo nivel de conflicto, «teniendo en cuenta que los juicios son de uno por mil en Capital Federal, donde existen 978.330 viviendas, de las cuales se estima que 50%, o 485.000, son alquiladas».
Marini se basó en la tendencia de los juicios iniciados hasta agosto último (siempre por desalojo y ejecuciones por cobro), que suman en total 5.071, para demostrar que «seguirán bajando». Sin embargo, la merma en las causas no explica los retrasos en los pagos de los alquileres, más ligados a la verdadera situación económica de los inquilinos.
Retraso
Según los últimos datos, de 1998 a la fecha habría aumentado el retraso en los pagos, especialmente entre los días 5 y 10 de cada inicio de mes, pasando de 60% de retraso en el '98 a casi 80% en '01. Pero para la UAI «no existe en la psicología del inquilino pagar con retraso o incumplir, sino que en la mayoría de los casos los locatarios prefieren la rescisión del contrato de alquiler antes que llegar a una situación donde no saben cómo pagar al propietario».
Depresión
Hay que considerar, además, que los precios de los alquileres cayeron 30% en los últimos cinco años y sin embargo las inmobiliarias encuentran en ese mercado la depresión más importante de la historia. «Lo difícil para las inmobiliarias y los propietarios es conseguir clientes que cumplan», según aseguró Liliana Atilio, empresaria inmobiliaria.
El tema de las garantías juega también en contra a la hora de alquilar. Es que muchos locatarios no encuentran quien pueda respaldarlos y es ahí cuando muchas veces recurren a los «garantes truchos» y compran ilegalmente una garantía.
«Si las aseguradoras entendieran que el inquilino es un cliente de bajo riesgo, el seguro de caución estaría mucho más difundido», explicó Marini.
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