25 de julio 2001 - 00:00

Bueno: llega al gobierno de Brasil "amigo" de Argentina

La Argentina recibió ayer desde Brasil una novedad que a priori podría convertirse en una buena noticia. El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, Alcides Tapias, renunció a su cargo aludiendo razones personales y será reemplazado por el hasta ahora embajador brasileño en Londres, Sergio Amaral.

Para la Argentina no es un movimiento menor. Se aleja un funcionario que en los últimos tres meses se había convertido en el enemigo número uno del gabinete de Cardoso para el avance de las negociaciones con la Argentina, por estar diametralmente en contra de las ideas y planes de competitividad de Domingo Cavallo.

En cambio, llega al Ministerio de Industria brasileño un nuevo funcionario, amigo personal del titular del Palacio de Hacienda argentino y del ministro de Relaciones Exteriores, Adalberto Rodríguez Giavarini; aliado político del ministro de Hacienda brasileño, Pedro Malan (que a su vez acompaña la posición de Cavallo), y defensor con hechos concretos de la Argentina en la actual crisis financiera que vive el país.

La salida de Tapias del gobierno de Cardoso se da en momentos en que el presidente brasileño quiere reforzar su posición política, en el último tramo de su gestión, y con un nivel de popularidad en sus niveles más bajos por la crisis energética y los problemas económicos. Según las últimas encuestas, hoy menos de 35% apoya la gestión de Cardoso contra 48% de hace un año, y según la visión de los principales asesores del brasileño aún es tiempo para revertir la situación para llegar a las elecciones presidenciales de octubre de 2002 en mejores condiciones.

Cardoso no puede ser candidato a un nuevo período, no hay políticos de centro o derecha que figuren en las encuestas en un lugar preponderante y los primeros cuatro candidatos son de izquierda. En este marco político y económico es que Cardoso quiere reformular parte de su gabinete con hombres de su confianza y cercanía absoluta, condición que Amaral cumple con creces y Tapias no.

Antiguos aliados

El nuevo ministro de Industria brasileño es un viejo aliado del actual jefe de Estado y un histórico de la función pública del país vecino. Paulista de origen, al igual que Cardoso es egresado de la Universidad de París y diplomático de carrera surgido de Itamaraty. Desde el '88 al '90 fue delegado brasileño en el Club de París, desde donde comandó los equipos de negociaciones de la deuda externa. Retornó a Brasilia y se acercó a Cardoso cuando éste era ministro de Hacienda del gobierno de Itamar Franco y desde ese momento se convirtió en hombre de su riñón.

Desde el '95 se transformó en secretario de Comunicaciones, un cargo que en la práctica significa el vocero oficial de todo el gobierno brasileño con una importancia política infinitamente más relevante que la del mismo puesto en la Argentina. En junio del '99 fue designado embajador brasileño en Gran Bretaña, cargo que ocupó oficialmente hasta ayer.

Amaral tiene en los últimos días unos pergaminos intachables que lo acercan a la Argentina. En la segunda semana de julio, cuando la Argentina estuvo al borde del default, Amaral llamó personalmente a varios integrantes de la City londinense para explicar las «muchas posibilidades» del gobierno de Fernando de la Rúa de salir de esa situación. Luego, la semana pasada, acompañó a Giavarini en sus ruedas de explicaciones con financistas y operadores ingleses. Convenció además a Cardoso, junto con Malan, de hacer una declaración pública a favor de la Argentina en medio de la crisis.

Por otro lado, y junto con Malan y el embajador plenipotenciario para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves, fue uno de los que convencieron a Cardoso de aceptar las propuestas de Domingo Cavallo de aumentar los aranceles extra-Mercosur. Incluso pidió calma hace 20 días cuando, por sorpresa, el Ministerio de Economía argentino decidió atacar arancelariamente la producción de telecomunicaciones e informática de Manaos.

Amaral tiene 57 años, es casado y tiene un diálogo directo y sin interferencias con Cardoso. En su residencia de Pirenó-polis, a una hora de Brasilia, el presidente brasileño pasa largas horas cada vez que tiene que tomar una decisión importante.

Quince días antes de la devaluación del real se reunió en esa residencia con Itamar Franco, gobernador de Minas Gerais, que desató la crisis al anunciar su default en enero del '99. Hace menos de un mes se reunió con Amaral luego de que Domingo Cavallo le haya explicado en el Palacio de la Alborada su tesis sobre el «factor de convergencia».

El funcionario que deja el Ministerio de Industria, Tapias, podría definirse como exactamente la personalidad y la teoría contrarias a Amaral. Proveniente de la clase industrial paulista (fue director de Sao Paulo Alpargatas, adonde probablemente retorne), reemplazó a Clovis Carvalho en setiembre del '99 con la promesa de eliminar el déficit comercial.

Tuvo siempre un oído abierto y expectante para atender las declaraciones de la siempre influyente Federación de Industriales de San Pablo (FIESP) y se convirtió en enemigo directo de la aceptación de los planes de competitividad con que Cavallo inauguró su actual gestión en Economía.

Por este tema tuvo un fuerte enfrentamiento con Malan y el presidente del Banco Central brasileño, Arminio Fraga. Una discusión con los dos funcionarios por lo que él llama la «falta de apoyo financiero oficial a los industriales brasileños», en clara relación con los sectores paulistas y de Manaos, habría sido el último determinante de su dimisión.


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