Los que deberían ser días de bonos argentinos con nuevos precios récord se transformaron en jornadas con pérdidas inesperadas para los inversores. Ayer puntualmente, hubo una gran cantidad de informes de bancos de Wall Street que alertaban sobre la desconfianza que genera invertir en papeles argentinos y las posibles alteraciones adicionales que podrían sufrir los índices que determinan el comportamiento de la economía, no sólo en lo referente a los precios. Las entidades que operan en la Argentina son muy cuidadosas en emitir este tipo de informes por la repercusión que tienen, y la presión oficial que luego reciben desde el gobierno. Pero Merrill Lynch y UBS, por ejemplo, con una mínima presencia local, no tuvieron reparos en recomendar la venta de títulos argentinos. En el INDEC, en tanto, se conoció que habrá un llamado a concurso para ocupar el polémico cargo de la desplazada Graciela Bevacqua. Pero, al mismo tiempo, no se proporcionaron ayer los datos de la Canasta Básica Total, lo que alimentó más las sospechas de cómo se genera la información actualmente en ese organismo. Tontamente, pierde el gobierno: ayer el INDEC dio a conocer que los salarios en 2006 crecieron 18,9%, casi el doble que la inflación. Una buena noticia, pero que, como proviene de un organismo cuestionado, ahora está también sospechada.
Los bonos venían operando estables con leves bajas de 0,50%, hasta una hora del final cuando se derrumbaron y quedaron hasta 1,70% abajo. En ese momento se conocieron dos informes del exterior que advertían sobre los riesgos que implican los cambios en el INDEC para los bonos que ajustan por CER. «Como es más fuerte el riesgo, hay que exigir más rendimiento», aconsejaba el trabajo de Merrill Lynch. La única manera de que un bono suba la renta es que su precio baje. El otro informe, el del Crédit Suisse, fue más suave pero también dejaba sentada la desconfianza sobre los indicadores de inflación. En igual sentido opinaban Deutsche Bank y Lehman Brothers. Este último había mencionado la posibilidad de que se modifique el dato de crecimiento para pagar menos por el cupón PBI.
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«Algunos inversores decían hace algún tiempo que si los acuerdos de precios fracasaban, el gobierno iba a buscar otra manera de encubrir la inflación; y no se equivocaron», señaló un operador.
Para Rafael Ber, de Argentine Research, «lo que ayuda es que la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos bajó a 4,74%. Si estuviera en 5% estaríamos contando una historia más triste».
Ber coincide con otros operadores en que «pronto los inversores se acostumbrarán a esta situación y los bonos podrían retomar el alza». El monto de negocios en títulos públicos fue alto. Entre el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y la Bolsa de Comercio operaron $ 1.771 millones.
Los bonos del canje, los más volátiles, fueron los que más padecieron la situación. El Discount en pesos bajó 1,70%, mientras que el Par en pesos perdió 0,60%. El cupón PBI, cuya renta es independiente de la inflación, quedó igual.
Los bonos posdefault también soportaron bajas generalizadas, de las que no se salvaron ni los títulos en dólares.
«Lo que sucedió con el INDEC no sólo afectará a la deuda en pesos, sino que encarecerá también la deuda argentina en dólares, porque son hijos del mismo padre: cuando la Argentina emita un bono en dólares, le pedirán más tasa por la desconfianza en el país», aseguró un operador.
El BOGAR con 0,50% de caída y el BOCON PRO12 con 0,65%, fueron los más perjudicados, entre los títulos posdefault.
En el mercado cambiario, el dólar estuvo estable, pero quedó más firme para hoy. El Banco Central intervino en el mercado y elevó las reservas a u$s 33.948 millones.
En el MAE-Forex, el principal mercado mayorista, el dólar cerró a $ 3,1009 y para hoy está más caro: $ 3,101 para la compra y $ 3,103 para la venta. La oferta es de sólo u$s 10 millones contra órdenes de compra por u$s 30 millones. En las casas de cambio siguió a $ 3,12 para la venta. Había preocupación después del cierre porque el INDEC no difundió los índices de canasta básica y alimentaria. El organismo adujo «problemas en el sistema informático». Nadie lo creyó.
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