La Cámara de Diputados solicitó al Poder Ejecutivo que establezca un régimen de licencias no automáticas y precios de referencia para la importación de calzado procedente de Brasil ante la creciente amenaza que implica para la industria local.
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La justificación del pedido se basaría en que las importaciones de calzado brasileño crecieron 177% entre enero y setiembre de este año comparadas con igual período de 2003, y pondrían en riesgo la continuidad de la producción nacional. De ser aprobado el régimen, éste sería de carácter transitorio hasta tanto se acuerde un marco equitativo de comercio bilateral entre ambas naciones. Estas medidas se aplican ya a productos como los electrodomésticos (heladeras, lavarropas) y textiles (denim).
Actualmente, rige un acuerdo que fija un cupo voluntario de importación, pero ni los importadores argentinos ni los exportadores brasileños están cumpliendo con el compromiso asumido a principios de año, cuando se acordó importar desde Brasil entre 12 y 13 millones de pares de calzado anuales.
Esta «invasión» de calzado procedente de Brasil ha incorporado, incluso, artículos en los que hasta el año pasado no participaba, como la importación de calzado de seguridad por un total de u$s 354.000.
Frente al insistente reclamo por parte de la Cámara de la Industria Argentina del Calzado, el secretario de Industria, Alberto Dumont, había señalado en agosto pasado que el gobierno no aplicaría por el momento trabas al comercio de calzado con Brasil, ya que en el primer semestre el crecimiento en la importación alcanzaba 78%. Sin embargo, ahora esta cifra más que se duplica y agrava la situación del sector, que exige una pronta resolución.
• Etapa crítica
El año crítico para la industria nacional de calzado fue 2001, cuando se importaron 21 millones de pares brasileños y 4 millones desde otras naciones. Se estima que este año la importación total de calzado superaría los 25 millones de pares. El año pasado se compró sólo a Brasil un total de 12 millones, por lo que al ritmo que crecen las compras al país vecino, el actual cupo resultaría insuficiente para evitar el deterioro de la producción nacional, y debería ubicarse por debajo de los 10 millones de pares.
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