Néstor Kirchner prometió ayer que habrá modificaciones en la norma que estableció barreras al ingreso de capitales golondrina. Concretamente, se eliminaría la obligación de inmovilizar 30% cuando un inversor no residente en el país compre acciones o títulos públicos. Pero se mantendrá ese encaje de 30% para plazos fijos. El Presidente se reunió ayer con la cúpula de la Bolsa. Sugestivamente, no estaba en el encuentro Roberto Lavagna -autor de la medida-y sí Julio De Vido, ministro de Planeamiento. Kirchner nuevamente mostró afinidad con el mercado bursátil local y, de hecho, asistirá -como el año pasado- al acto aniversario de la Bolsa el 12 de julio. No es poco, sabiendo que canceló encuentros con presidentes como el de Sudáfrica y el de Portugal por «estar en campaña». El control a los capitales golondrina es un sano objetivo por las oscilaciones que siempre causan en la marcha de la economía. Pero erró Lavagna con el mecanismo por adoptar. Este encaje de 30%, en realidad, no tenía ningún efecto directo (los extranjeros compran papeles argentinos en Nueva York) y afectaba a las empresas locales que veían encarecido o eliminado el financiamiento externo.
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Pero rápidamente se tocó el tema de la barrera impuesta al ingreso de capitales de corto plazo. Gabbi manifestó en el despacho presidencial lo que había dicho públicamente: Informate más
La posibilidad de dar marcha atrás parcialmente en lo que respecta a la barrera al ingreso de capitales de corto plazo, era reclamado por la mayor parte de las instituciones que integran el mercado de capitales. Entre otras cuestiones, sostienen que lo único que se logrará es exportar la operatoria tanto bursátil como de bonos locales.
Además, aseguran que la norma posee una serie de inconsistencias. Por ejemplo, no hay controles para la compra de emisiones primarias de acciones, pero sí sobre las operaciones en el mercado secundario. «¿Qué empresa querrá emitir en la Bolsa si luego los inversores no pueden comprar sus papeles?», se preguntaba un operador de la City porteña.
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