12 de febrero 2001 - 00:00

Canciller de Brasil intenta aclarar quejas argentinas

Celso Lafer llegó ayer a la Argentina para cumplir dos misiones: una formal y otra política. Primero, deberá presentarse ante los funcionarios argentinos como ministro de Relaciones Exteriores y como el principal referente de Brasil para el Mercosur en los próximos años. Segundo, tendrá que cumplir una orden especial del propio presidente Fernando Henrique Cardoso: explicar ante todos los periodistas y referentes que se le crucen que tanto él como el gobierno de su país respetan a rajatabla la convertibilidad.
Además, Lafer advirtió que Brasil no hará nada para impedir la devaluación del real, que tanto preocupa a la Argentina. En lo que va del año la moneda brasileña cayó 3% frente al dólar, mejorando la paridad cambiaria. Machinea salió en dos ocasiones a hablar del tema porque puede complicar la reactivación argentina, al abaratar los productos brasileños y encarecer las exportaciones de la Argentina a Brasil.

Además, el flamante titular de Itamaraty debe aclarar por qué puso hace 10 días en duda la esencia del modelo económico del país, al asegurar que el uno a uno entre el dólar y el peso «es un nudo que debe resolver la Argentina». En ese momento, no hubo ninguna contestación pública desde el gobierno de Fernando de la Rúa ni desde la Cancillería que dirige Adalberto Rodríguez Giavarini o del Ministerio de Economía de José Luis Machinea. Sin embargo, en los tres despachos hubo enojos. Pero sabiendo que Celso Lafer iniciaba ayer una breve gira de presentación por los despachos argentinos más importantes, se decidió esperar hasta este momento para hablar con el diplomático brasileño.

Contra Lafer sólo hubo una queja leve proveniente del ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, más dirigida al público local que a contestar y embestir contra el ministro de Cardoso. Aparentemente, también hubo una conversación entre el presidente brasileño y el argentino que hicieron aplacar los ánimos de la contestación local en aquellos días. Luego vino un «reto» de Cardoso a su flamante ministro, con el recuerdo presidencial de que en los momentos de la devaluación del real en enero del '98, desde la Argentina no hubo condenas públicas contra Brasil sino sólo frases de ocasión, pero con apoyos. Lafer se llamó luego a silencio sobre cualquier tema referido a la convertibilidad, esperando el momento de desembarcar en Buenos Aires para hablar maravillas del país, de su economía y del futuro del Mercosur.

Para hoy se espera el primer contacto público del ministro de Relaciones Exteriores, y allí hablará de todos esos temas y defenderá la convertibilidad argentina; aunque probablemente por razones académicas (Lafer es profesor universitario, experto en desarrollismo y enemigo de los tipos de cambio fijo) orientará las alabanzas hacia cuestiones relacionadas con la productividad y la recuperación económica.

Para terminar de aclarar su posición «oficial» y tener una mejor orientación sobre el clima con que será recibido en el país, Lafer tuvo ayer una cena privada en el domicilio particular de Adalberto Rodríguez Giavarini.
Ambos funcionarios se conocen desde hace años, desde las épocas en que Lafer era ministro brasileño y el canciller argentino, economista y candidato a ser diputado nacional por la UCR apoyado por De la Rúa. Ahora son colegas y tendrán que negociar durante por lo menos tres años cuestiones centrales, como el futuro del Mercosur (su ampliación hacia Chile, Perú y Bolivia y la ampliación de sectores clave), los conflictos comerciales (pollos, calzados, lácteos, siderurgia, entre otra media docena) y, principalmente, el futuro del bloque ante la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

En todos estos temas se espera un mejor diálogo que el que se mantuvo durante el primer año de gestión de Giavarini con el antecesor de Lafer, Luiz Felipe Lampréia, un funcionario que nunca vio con buenos ojos el Mercosur como proyecto político y económico de Brasil. Se sabe que Lafer es un defensor del bloque y que en su momento (durante el breve lapso que fue ministro de Cardoso) tuvo peleas de cierto tono elevado con Lampréia, al tratar de que los conflictos con la Argentina se solucionaran acercando posiciones.

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