Peter Allgeier, el vicerrepresentante del Comercio Exterior del gobierno de George W. Bush, llegó ayer a Buenos Aires con una oferta concreta: si los miembros del Mercosur acceden a apoyar el proyecto de Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), para que comience en 2005, Estados Unidos estaría dispuesto a incluir en las negociaciones los polémicos subsidios agrícolas. Allgeier también ofrecerá en las reuniones que comenzarán hoy, suspender momentáneamente cual quier nuevo proyecto de acuerdos bilaterales de libre comercio, reclamo que fortalecería las tratativas entre Estados Unidos y el Mercosur como bloque (atendiendo en realidad a un reclamo de Brasil); y a estudiar la eliminación o suspensión de las conflictivas medidas antidumping que aplica ese país y que para la Argentina implicaría la reapertura de los mercados norteamericanos de miel y siderurgia.
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Toda esta batería de propuestas que trae el enviado de Bush es calificada hasta ahora como la más amplia iniciativa de acercamiento comercial de Estados Unidos hacia el Mercosur.
Sin embargo, tiene un precio concreto: que el bloque comercial que conforman la Argentina, Brasil (especialmente este país), Uruguay y Paraguay renuncien definitivamente a las ideas radicales en contra de la conformación del ALCA y se comprometan con ese proyecto. En concreto, el gobierno de Bush quiere que entre el 20 y el 22 de noviembre de este año durante la cumbre de Miami donde se deberá definir si el ALCA comienza o no en 2005; la Argentina y Brasil den su consentimiento definitivo.
Si por el contrario, el Mercosur rechaza esta alternativa, Allgeier tiene también un mandato de Bush: Estados Unidos avanzará igual con el ALCA para 2005, pero sin los países y bloques comerciales díscolos. Esto implicaría que los Estados Unidos. firmaría un acuerdo con estados como Chile, Perú, México, Colombia, Canadá y la mayoría de los países centroamericanos; dejando afuera a los que ya rechazan el ALCA como Venezuela y Cuba. La gran incógnita para Bush es la actitud que mantendrán los miembros del Mercosur. Este es entonces el motivo central de la llegada de Allgeier a Buenos Aires, previo paso por Brasilia, San Pablo y Montevideo. El enviado de Bush llegó ayer a la tarde a la Argentina, y como principal actividad protagonizó una cena en la embajada de Estados Unidos, bajo la tutela del flamante embajador Lino Gutiérrez a quien puso al tanto de su misión latinoamericana. Hoy será el día clave de su visita. A las 8.30 desayunará con los miembros de la AMCHAM, la cámara que agrupa a las principales empresas con intereses en los dos países. A las 10 comenzarán las negociaciones propiamente dichas, cuando en la sede de la Cancillería se encuentre con el secretario de Relaciones Económicas Internacionales Martín Redrado, para discutir la oferta norteamericana y escuchar los reclamos argentinos.
A las 13 horas, y con un selecto grupo de invitados, Redrado agasajará a Allgeier con un almuerzo en la sede diplomática de la Cancillería, el Palacio San Martín. A las 16 horas, todos viajarán hasta la Casa Rosada para escuchar al jefe de Gabinete Alberto Fernández, esperando una eventual visita de Néstor Kirchner. Una hora después será el turno de cambiar opiniones con el ministro de Relaciones Exteriores Rafael Bielsa y a las 19 horas volará de regreso a Washington.
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