Caos porteño por caravana de SMATA
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Unos 45 micros
con trabajadores
del SMATA
interrumpieron
el tránsito
desde la
Panamericana
para terminar
en una concentración
enfrente
del Obelisco.
La semana pasada la empresa automotriz Renault decidió suspender por 11 días a unos 1.000 trabajadores de su planta en Córdoba.
En tanto, la italiana Fiat adelantará vacaciones a partir del 9 de diciembre próximo a sus 2.200 empleados.
Por su parte, Volkswagen e Iveco decidieron restringir la cantidad de turnos de trabajo, afectando en total a unos 1.300 operarios. A su vez, la autopartista Gestan -que cuenta con 1.200 empleados- adelantó vacaciones a unos 300 trabajadores debido a la caída en el nivel de producción.
También General Motors había enviado telegramas de despidos para 436 empleados de su planta ubicada en Santa Fe, pero a partir de una conciliación obligatoria debió entablar negociaciones con el gremio. Ante esta situación, la planta retomó hoy las tareas «con normalidad» tras dos días de inactividad en el marco del conflicto desatado por el despido de trabajadores contratados, como consecuencia de la crisis financiera internacional.
Los manifestantes participaron de una asamblea frente a la cartera laboral, en la cual hablaron Mario Manrique, secretario adjunto de SMATA, y Ricardo Pignanelli, secretario gremial de la organización. Ambos expresaron el respaldo del gremio a las acciones desplegadas por el ministro Carlos Tomada para defender las fuentes de trabajo, y criticaron fuertemente al sector industrial. «La protesta fue convocada para rechazar las suspensiones generadas por la industria automotriz, y en defensa de las negociaciones del contrato colectivo de trabajo, que estamos llevando con la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) desde agosto pasado, pero que han resultado infructuosas por la intransigencia empresarial», dijo Manrique.
El integrante de SMATA también dijo que «queremos hacer llegar nuestra preocupación por esta situación. Somos conscientes de que hay una crisis a nivel mundial, pero gracias a Dios no llegó a la Argentina con la profundidad que debería tener para que los empresarios tomen estas medidas».
Para Manrique, la industria tuvo en los últimos cinco años una gran rentabilidad, «pero ahora, ante el menor temblor salen a suspender trabajadores, pero desde SMATA vamos a estar de pie luchando para defender las fuentes de trabajo».
Por su parte, Pignanelli sostuvo que el ministro Tomada «tiene todo el respaldo de los mecánicos que necesite para tomar las medidas en defensa de las fuentes de trabajo», y resaltó que el gremio se movilizó «por un país más justo y una distribución de la riqueza más equitativa».
Coincidió con Manrique en criticar a los industriales por las medidas adoptadas por el sector, ya que «no escuchan los consejos de la presidente Cristina de Kirchner ni los de Tomada», y afirmó que los mecánicos están dispuestos a encontrar todas las alternativas para seguir creciendo.




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