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Arranca el año reportando en los tres primeros meses 4.610 cabezas de ganado y 6.871 hectáreas de tierra en trabajo, esto es un 6% menos y el 7% más que lo que informaba doce meses atrás, distribuidas en sus tres estancias: Mbigua, Fondo de la Legua y Jerovia (donde está concentrando la hacienda de "terminación", tiene previsto la compra de 1.200 "de reposición" y apunta a sembrar 4.475 hs. de soja y 2.392 de maíz). Si bien excede al contable bajo análisis, los 3.230 kg de soja que había logrado a fin de mayo, con un 96% del área sembrada representaba un incremento del rinde del 9.3% frente a la zafra de 2017 lo que le permitiría alcanzar las 14.3 mil ton, frente a 12.2 mil de un año antes. A esto debemos sumar que el precio promedio de los contratos que cerró ascendió u$s395 por ton, un 20% arriba de lo conseguido el año previo. Pasando a los números del contable, la vemos a fin de marzo con un resultado operativo de $7.2 millones, esto es el 39% inferior al logrado doce meses antes (aunque el segundo mayor de la década. Si bien esta vez no contó como hace un año con el aporte excepcional del fisco que le reconoció $2.3 millones, ahora fue la reclasificación por disposición de negocios en el extranjero la que descontada la carga por diferencia de conversión marco la diferencia -sin ella estaríamos hablando de una pérdida neta en torno de los $16 millones) contribuyendo $70.6 millones, para dejarla con un neto ganador de $305.737.619 (un máximo histórico para los primeros tres meses del año desde al menos 2011) que contabilizados integrales se acota a $54.1 millones (perdía en esta línea $18 millones un año antes). Es claro que la reestructuración luego de la venta de Cresca sigue complicando el análisis de sus contables, que continúan pendiendo de lo que les marque alguna línea en particular.
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