Desde hoy el gobierno de Fernando de la Rúa tendrá en plenas funciones a su tercera gestión dentro de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Oficialmente a las 16, en el Salón Auditorio del tercer subsuelo de la sede del organismo recaudador en el ex edificio del Banco Hipotecario, Horacio Rodríguez Larreta y César Albrisi se harán cargo de la Dirección General Impositiva (DGI) y de la Dirección General de Aduanas (DGA) respectivamente, con lo que Armando Caro Figueroa habrá completado su equipo. Para que el acto tenga impacto político, llegarán hasta ese lugar el ministro de Economía, Domingo Cavallo, y el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo. Incluso se especulaba que también podrían participar Carlos Ruckauf y Eduardo Duhalde, padrinos políticos de la presencia de Rodríguez Larreta nuevamente en una repartición del gobierno aliancista.
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Precisamente la confirmación definitiva del nuevo jefe de la DGI se dio ayer en un almuerzo dentro de la sede de la AFIP, donde quedaron sellados los últimos acuerdos sobre presupuesto (en octubre se confirmarían los aproximadamente 90 millones de pesos extra que serán girados al organismo) y disposición de personal, incógnitas que hasta ayer quedaban por definir. Por su parte, Albrisi, diputado nacional por Córdoba del partido cavallista Acción por la República, contestó también ayer afirmativamente para reemplazar al ex Techint Eduardo Casullo. Con esto, desde hoy De la Rúa tiene a su tercer equipo en funciones, luego de las gestiones de Carlos Silvani y Héctor Rodríguez, cuyos colaboradores ya no estarán en la conducción de ninguno de los dos organismos que componen la AFIP.
Rodríguez Larreta, que aún no terminó de definir su propio equipo pero se descarta que será 50% proveniente de la fundación Sophia y 50% especialistas tributarios del sector privado, es un egresado de Harvard que pasó por la ANSeS, en la gestión de Carlos Menem, y el PAMI, como integrante del directorio que comenzó Cecilia Felgueras en los primeros días de Fernando de la Rúa, cargos en los que obtuvo fama de buen gestor y administrador.
Hasta hoy formaba parte del equipo de Carlos Ruckauf, manejando la caja de jubilaciones de la provincia de Buenos Aires. Precisamente la clave de la aceptación de Rodríguez Larreta para desembarcar en la complicada DGI fueron reuniones que este fin de semana mantuvo con Carlos Ruckauf y Eduardo Duhalde, quienes le dieron la venia para asumir garantizando cierta estabilidad más allá de lo que suceda el 14 de octubre. Larreta se comprometió, entre otras cuestiones, a cumplir con tres programas básicos. En primer lugar, y por imposición del FMI, la DGI debe terminar de efectuar las 100.000 auditorías generales a todo tipo de contribuyentes y que hasta ahora está culminada en algo más de 50%. Además debe terminar de instrumentar el programa de informatización del organismo recaudador, a partir de la ampliación a todos los grandes contribuyentes (nacionales y de agencia) del Sistema Dosmil, de control y cruzamiento de datos. En tercer lugar, tendrá que avanzar en los mecanismos de control de los principales 2.500 grandes contribuyentes nacionales, los que serán fiscalizados con nuevos sistemas informáticos. En este sentido, es probable que a la DGI lleguen los datos aportados por el Sistema de Identificación Nacional y Social, SINTYS, que hasta ahora funciona en la órbita de la Jefatura de Gabinete de Chrystian Colombo y que contiene, además de la información de la AFIP, los datos de los registros de automóviles e inmuebles de todo el país, además del Registro Nacional de las Personas.
Rodríguez Larreta llegará a un organismo complicado, como el resto de la administración pública nacional, a partir de las reducciones salariales de 13%. Actualmente cuenta con aproximadamente 15.500 agentes de todo nivel, luego de que unos 2.000 dejaran el organismo el año pasado a partir de retiros voluntarios o jubilaciones. César Albrisi, un ingeniero industrial y empresario que se unió al partido de Domingo Cavallo desde Córdoba, debutará como administrador de un organismo a nivel nacional. El hasta hoy diputado tendrá que atender una repartición con no más de 3.000 agentes y que tiene sus principales redes informáticas (a partir del Sistema María) prácticamente en orden y funcionamiento. Sin embargo, la Aduana argentina es acusada reiteradamente de no ser lo suficientemente eficaz para combatir el contrabando. Héctor Rodríguez, ya definitivamente instalado en la Jefatura de Gabinete, creó dos reparticiones para controlar específicamente los sectores de cigarrillos y combustibles, rubros donde reiteradamente hay sospechas de contrabando.
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