La Cámara de Senadores sancionó anoche sobre tablas un proyecto de ley que establece la continuidad de los convenios colectivos de los trabajadores en los casos que la empresa se declare en quiebra, o cese en sus actividades, y luego sea adquirida por otros dueños. Si bien el proyecto tiende a proteger a los empleados de Aerolíneas Argentinas, lo peligroso del caso es que al modificarse la Ley de Quiebras, la posibilidad regirá para cualquier empresa en esas condiciones. Sin dejar de mencionar que, en estas condiciones, lejos de ayudar a los empleados se cierra una de las posibilidades mas fuertes de salvar a la empresa a través de la compra de su hipotética quiebra que pudiera hacer en un futuro cercano otro grupo económico.
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La propuesta fue impulsada por los justicialistas disidentes puntanos Liliana Negre de Alonso y Héctor Torino, pero el tratamiento fue habilitado por los dos tercios de los presentes -habida cuenta de que se trataba de un proyecto que no había pasado por comisiones-aunque el titular de la bancada radical Jorge Agúndez denunció que ese número nunca se había alcanzado.
Eduardo Menem, que en ese momento presidía la sesión, no hizo lugar a las objeciones planteadas por Agúndez y dio paso al tratamiento en general. El debate se llevó adelante con la presencia en los palcos de trabajadores, empleados y dirigentes gremiales de Aerolíneas Argentinas que, curiosamente, acompañaron con aplausos y gritos cada una de las intervenciones en favor del proyecto. Lo cierto es que la norma votada, si se convierte en ley en Diputados, implicará la imposibilidad de que el gobierno analice como una salida a la crisis de Aerolíneas una declaración de quiebra con venta inmediata. Es claro, que ninguna empresa querrá hacerse cargo de la línea aérea sin poder modificar las normas laborales que rigen en los actuales convenios que mantendrán su ultraactividad más allá de la quiebra.
Al fundamentar el proyecto Negre de Alonso, aseguró que «tal como se encuentra la legislación vigente, el procedimiento de quiebra podría ser utilizado para dejar afuera a todos los trabajadores, por cuanto la venta de la empresa implica la extinción de la totalidad de los contratos laborales, el pago de una indemnización reducida y que queden sin efecto los convenios colectivos de trabajo».
Apoyo
Y precisamente ese concepto fue el que dejó de lado la reforma de la Ley de Quiebras de 1995 para posibilitar la continuidad de una empresa luego de la quiebra permitiendo que sus nuevos dueños tomaran a los empleados pero gozando de nuevas condiciones laborales sin tener que cargar con las pesadas normas de los convenios ultraactivos. Es decir, ahora, en caso de existir la declaración de quiebra de Aerolíneas, quien compre la empresa se verá obligado a respetar los contratos laborales vigentes en la actualidad.
El proyecto fue apoyado por la totalidad de los representantes del PJ y por los aliancistas Alberto Maglietti y Pedro Del Piero, en tanto que el grueso de la bancada radical se retiró del recinto en el momento de la votación.
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