30 de agosto 2001 - 00:00

Cavallo intentó adueñarse de la escena

Washington (especial) - Domingo Cavallo no se perdió la oportunidad de pasear su reconocida personalidad avasallante por esta ciudad. Además de una cargadísima agenda que cumplió durante todo el día, hasta tuvo tiempo de irrumpir en plena reunión de directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que en ese momento estaba definiendo un desembolso de u$s 500 millones para la Argentina.

Tal como se preveía, Cavallo aprovechó la excusa de la despedida de Stanley Fischer, el número dos del Fondo Monetario Internacional, para mantener una larga lista de reuniones. Lo vivió como una suerte de revancha personal, después de varias semanas de negociaciones en las que prácticamente no participó y que terminaron con un nuevo préstamo de u$s 8.000 millones para la Argentina de parte del FMI.

Antes de brindar la conferencia de prensa minutos después de las 20, se reunió a solas con el director gerente del Fondo, Horst Köhler, en una entrevista que duró 40 minutos.
Fue el tiempo suficiente para terminar de abrochar los últimos detalles de la carta de intención que la Argentina firmará mañana con el organismo internacional.

El texto contiene las nuevas metas estructurales a las que se compromete la Argentina. También se confirma el déficit de u$s 6.500 millones para el año, aunque con un desvío mayor en el tercer trimestre que luego es compensado en el cuarto.

Los observadores recordaban que se trató de la primera reunión formal que mantuvo con Köhler desde que Cavallo asumió en el Ministerio de Economía.

A pesar de tratarse de un viaje corto, Cavallo se trasladó acompañado de su mujer, Sonia, y se hospedaron en el Molard Hotel. A la noche concurrieron juntos a la cena de despedida en honor a Fischer, que se despidió después de siete años como número dos del Fondo. El elegante esmoquin que lució el ministro no alcanzó a disimular del todo los kilos de más de su figura, ganados en estos cinco estresantes meses de actividad pública.

En cuanto a su irrupción en el BID, en cuanto se enteró de que la institución trataría el caso argentino no dudó en llamar a su histórico presidente, el uruguayo Enrique Iglesias: «Quique, quiero aprovechar para contarles cómo está la Argentina, el plan de déficit cero y qué pensamos hacer con las provincias», le dijo Cavallo por teléfono.

• Condiciones


Enseguida recibió el OK y en diez minutos ya estaba exponiendo en la casa central del BID, que se encuentra a diez cuadras del edificio del Fondo.

Si bien el préstamo del BID ya estaba comprometido en el blindaje, estaba condicionado al cumplimiento de metas estructurales vinculadas con las provincias. De todas formas, como suele suceder en estos casos, el organismo hizo la vista gorda sobre esta cuestión y aprobó rápidamente -después de escuchar a Cavallo- el crédito.

Claro que la agenda fue mucho más amplia. Al mediodía almorzó con el saliente subdirector del FMI, Stanley Fischer. Allí estuvo también el presidente del Banco Central de Brasil, Arminio Fraga.

Un poco más tarde se reunió con
Köhler. Por último, visitó al segundo del Tesoro estadounidense, John Taylor, uno de los que impulsó con más fuerza el nuevo paquete de ayuda para la Argentina.

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