14 de junio 2005 - 00:00

Cede Congreso al Ejecutivo otro baluarte constitucional: fijar la carga impositiva

Está «cerrado» en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, por lo que se descuenta que tendrá media sanción de ley el miércoles de la semana próxima en esta Cámara y también está acordada rápida sanción en el Senado. Más allá de la Emergencia Económica -donde el Parlamento entregó gran parte de sus poderes constitucionales al Poder Ejecutivo-, ahora se trata de no delegarle el poder de sancionar impuestos, algo que sería extremo, sino que crea una nueva «categoría impositiva» y le deja al gobierno el fijar a quiénes se las aplica y en qué monto o alícuota. Tiene un fin loable, como es la mayor obra pública, pero en otro contexto, porque aquí se descuenta que la gestión Néstor Kirchner volcará la nueva carga sobre las empresas. En la práctica, esto significará que pagaremos más caminos, por ejemplo, con menos inversión y, por consiguiente, más desempleo porque es abrumador actualmente el desaliento sobre las empresas por las continuas cargas, decretos salariales, persecución impositiva con ensañamiento sobre los inscriptos, falta de respaldo del gobierno y de la Justicia en movilizaciones y conflictos, congelamientos tarifarios y mucho más. Las de aquí no invierten salvo para satisfacer un consumo inmediato dirigido. Las del exterior no vienen salvo a comprar lo ya existente. Las que se venden, los capitalistas argentinos al cobrar prefieren trasladar los fondos al exterior. Están suspendidas -desde hace años, además- las exploraciones de gas y petróleo por ese poco aliento a las empresas instaladas. La mejor infraestructura normalmente precede al desarrollo, pero en un contexto de aliento general que tiente la inversión. Un Estado que en un momento de auge del ciclo económico no ahorra para ejecutar sin sangría empresaria esas obras no crea un futuro de cierta prosperidad para usarlas. La visión política o electoral-política no sirve para dirigir la economía. Menos aún para asegurar el bienestar social y acercarse al pleno empleo. Salvo que creemos nuevas autopistas para que las corten más desocupados.

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