Lula Da Silva alcanzó ayer un polémico acuerdo con la Corte Suprema de Brasil para abrir paso a su reforma previsional. Cedió en su idea de reducir las jubilaciones estatales más altas a cambio de garantías de que la Justicia no bloqueará el proyecto argumentando derechos adquiridos. Además, buscará compensar el costo de esa concesión con un aumento mayor que el previsto de la edad de retiro. El pacto aún debe ser avalado por los gobernadores, algunos de los cuales mostraron serias dudas. Ya se escucharon voces hablando de "debilidad" del gobierno y se espera hoy la reacción del mercado, que ayer no operó.
Lula Da Silva, siempre afecto a los gorritos (esta vez con uno que promociona el plan Hambre Cero). Su gobierno debió ceder en puntos importantes de su reforma previsional para garantizar su aprobación en el Congreso y sortear en la Justicia complicaciones por «derechos adquiridos».
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