Hu Jintao comienza mañana en Brasil uno de los dos tramos clave de su viaje por el continente -el otro es la cumbre de países de Asia-Pacífico en Santiago de Chile, donde tendrá el primer cara a cara con George W. Bush- y con el chino tan cerca ayer el gobierno había visto reducirse el paquete de acuerdos a casi una firma de rutina. Los funcionarios reconocieron anoche a este diario que, a menos que ocurra algo grande, se firmarán sólo un acuerdo de cooperación para la industria ferroviaria y otro de naturaleza turística por el cual la Argentina será país «admitido» (en China nadie puede ir adonde le gusta de vacaciones, tiene que ser un destino autorizado, un estatus que beneficia al receptor de los turistas chinos por el volumen anual que significa). Además, con que sólo 10% de su población -eso es 130 millones de chinos-se desplazara a una ciudad veraniega, la destruiría. Si mejoran económicamente, necesitan trasladar turísticamente sus habitantes por el mundo. ¿Qué pasó con el megaanuncio que iba a ponerlo a Néstor Kirchner en la galería de los próceres de la argentinidad? Aquí las claves de ese trascendido.
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