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28 de julio 2008 - 00:00

CGT bis pide lugar y castiga a Moyano

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Hugo Moyano
Fuera de la mesa, Luis Barrionuevo le reclamó al gobierno que le conceda un pasaporte para sentarse en el Consejo del Salario como tercera central sindical, paralela a la CGT de Hugo Moyano y a la CTA, que comanda Hugo Yasky, ya asumida formalmente, aunque sin papeles.

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Cuando desistió de funcionar como putching ball del camionero, y sus aliados los «gordos» en el congreso de Obras Sanitarias, Barrionuevo advirtió que quedaría aislado en las negociaciones salariales orientadas por la Casa Rosada, a través del Ministerio de Trabajo.

Por eso, apenas presentó su Azul y Blanca, elevó un menú de reclamos entre los cuales pidió que el salario mínimo se lleve a 1.500 pesos, con lo que se ubicaba 300 pesos por encima de lo solicitado informalmente por la CGT oficial, a través de Moyano.

  • Argumentos

  • Ese será, finalmente, el número que se acordará a pesar de que la CTA trepó un escalón más arriba que Barrionuevo. El secretario adjunto de esa central, Pedro Wasiejko, aseguró ayer que el mínimo no podría ser inferior a los 1.550 pesos mensuales.

    La demanda compartida, casi idéntica, da argumentos a Barrionuevo para volver a acusar a Moyano de hacer concesiones ante la Casa Rosadaa cambio de bondades de los Kirchner. De hecho, el gastronómico suele decir que esa CGT la eligieron Kirchner y Julio De Vido.

    Así y todo, para no descuidar los trámites formales, la semana pasada la CGT Azul y Blanca giró a la cartera laboral que comanda Carlos Tomada el pedido de inscripción sindical. Es lo mismo que, hace más de una década, presentó la CTA que conduce Yasky.

    Luego de eso, ya con el hecho consumado de la convocatoria al Consejo del Salario para esta tarde, Barrionuevo le mandó una nota a Cristina de Kirchner para que le ordene a Tomada que incorpore entre los 32 delegados del consejo a dirigentes de la CGT disidente.

    «Nuestro pedido no sólo se apoya en la indubitada representatividad de la organización que integramos, sino -fundamentalmenteen la necesidad de recuperar un camino de acuerdos y consensos con todos los sectores de nuestro pueblo», arguyen los disidentes.

  • Mal inicio

    Plantean, en otro párrafo, que «dejar de lado a un importante sector de los trabajadores» implicaría «un muy mal inicio de los nuevos desafíos que debe asumir su gobierno», precisa la nota en referencia al llamado al diálogo que hizo el flamante jefe de Gabinete, Sergio Massa.

    El pedido de Barrionuevo parece condenado a fracasar. Sólo un milagro, que nadie en la CGT Azul y Blanca espera, podría revertir la negativa de la Casa Rosada a otorgarles al gastronómico y sus seguidores el mínimo indicio de reconocimiento.

    Es más: en persona, Néstor Kirchner citó en tres ocasiones que existen dos centrales obreras, y mencionó a la CGT y a la CTA excluyendo expresamente a la Azul y Blanca. De hecho, la enumeración tuvo como único fin desestimar a la central de Barrionuevo y sus «luisitos».

    El grupo disidente esperará o una respuesta negativa o, directamente, que se ignore su planteo, y luego decidirá sus acciones. No se descarta, incluso, una movilización al Ministerio de Trabajo.

    Por otro lado, Barrionuevo espera tener dentro del consejo a un sector aliado: a los representantes del campo, con los que se reunió hace dos semanas, y a cuya movilización en Palermo acompañaron dirigentes y afiliados de los gremios de la CGT Azul y Blanca.
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