Chávez no atiende el teléfono
Paolo Rocca quizás haya entendido que su reino no es de este mundo, al menos no en Venezuela. Se encomendó a la Santa Madre Iglesia para que un cardenal, el argentino Leonardo Sandri, medie ante Hugo Chávez y logre lo que no consiguió el matrimonio presidencial: revertir la confiscación de Sidor. Se dice que ayer Cristina de Kirchner llamó tres veces por teléfono a su colega venezolano, pero éste no la atendió. La tarea de Sandri -que ocupó la influyente Secretaría de Estado del Vaticano durante el papado de Juan Pablo II-no parece sencilla: ni el chavismo ni los Kirchner comulgan con la jerarquía católica. Sandri, hoy prefecto de la Congregación de las Iglesias Orientales, iría a Caracas armado sólo de su profunda amistad de años con Rocca. Bagaje modesto si se lo compara con el tamaño del conflicto, con bandas copando la planta de Sidor y amenazas desde Brasil de -esta vez sí- impedir el ingreso de Venezuela al Mercosur. Usiminas es accionista minoritario de Sidor, y Lula sí parece saber cómo defender a las empresas de su país.
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La situación en la planta de Sidor está al borde de la violencia:
grupos sindicales «coparon» áreas de la empresa a la
espera de que se concrete la reestatización.
Ayer la situación en la plantade Sidor era muy complicada: grupos del sindicato SUTISS -cuyos reclamos culminaron en el anuncio de estatización- habían copado áreas de la empresa como la de recursos humanos y sistemas. También exhibían carteles en los que se leía «Argentinos explotadores de los trabajadores venezolanos» y hasta hicieron una lista de nombres de «empleados vendepatrias aliados a los negreros argentinos».
Nerio Fuentes, secretario general de SUTISS, en diálogo radial con el periodista Samuel «Chiche» Gelblung, negó que hubieran coaccionado a los empleados y prácticamente tomado la fábrica; sin embargo, el mismo Fuentes le había dicho poco antes a la agencia «Reuters» que «hay una comisión de trabajadores vigilando la planta para evitar la salida de información».
Con ser grave, estas manifestaciones empalidecen ante el hecho de que el SUTISS decidió interrumpir los despachos de productos en cuanto el vice Ramón Carrizales anunciara la estatización.




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