A sólo un voto para que el Club de París avale el "puente"

Economía

La marcha de las negociaciones podría arrojar novedades en los próximos días confían en el Gobierno. No se pagarán hoy los u$s2.400 millones y se ingresa en tiempo de descuento.

Según la información que se maneja oficialmente en Buenos Aires, sólo un voto (clave e importante), separan a la Argentina del anuncio de un “puente de tiempo” para que Argentina tenga entre 60 y 90 días más para cumplir con el pago de los u$s 2.400 millones que se le deben al Club de París.

El gobierno de Alberto Fernández sabe que ya tiene el apoyo de Alemania (cerrado en la comunicación virtual de la semana pasada), Francia y la mayoría de las naciones europeas, y que en la sede del organismo se espera que llegue el aval diplomático del Japón; uno de los principales actores mundiales y segundo acreedor del país en el Club. Se supone que este llegará durante la semana, y que el voto será positivo.

Sin embargo se descarta también que será un apoyo duro y con requerimientos de solvencia en un plan económico para el mediano plazo. De esta manera, si todo sale como esperan en el Gobierno, y ante la certeza que se aceptará en el país la llegada una misión del FMI vinculada con el artículo IV que desembarcará en junio en Buenos Aires; se supone en Olivos que en menos de quince días habría novedades y anuncios oficiales.

La responsabilidad de tomar contacto con Japón y explicar los planes de Argentina de lograr un acuerdo “de buena fe” con el FMI, correspondió a Martín Guzmán. El ministro de Economía tomó contacto directo en mayo con el segundo acreedor del Club de París; para explicar la misma estrategia que ya le había expuesto a sus colegas de Alemania, Francia, Italia y España en su viaje de comienzos de mayo. A diferencia de lo que sucedió con estos países europeos, no podrá viajar a Tokio; debido al recrudecimiento de la segunda ola del covid; pero presentó todo su arsenal de documentos, cuadros y proyecciones macroeconómicas.

La comunicación de Guzmán con Japón es con el ministro de Finanzas, Taro Aso, hombre muy influyente en el gobierno del primer ministro Yoshihide Suga; los dos hombres que tendrán la decisión de apoyar, o no, al país en el momento adecuado. Pero que, como cualquier funcionario japonés, son duros e inflexibles con los estados crónicamente deudores. Como Argentina; que tiene a ese país como el segundo acreedor con el Club de París con un 22,34% del total de los u$s2.400 millones que se deben.

Todos los estados a los que se les debe dinero, son integrantes del G-7 (los países más desarrollados del mundo) y, con Estados Unidos, tienen la llave de cualquiera acuerdo con el FMI. Y no es cierto que no puedan tomarse medidas extraordinarias, como la de no necesitar indefectiblemente un acuerdo con el FMI para que se firme la renegociación del pago de los u$u2.400 millones. El problema que tiene Argentina, es que las decisiones se deben tomar por unanimidad; y si hay un estado que no esté de acuerdo con la manera en que se apliquen medidas de flexibilización, este no puede tener vigencia. Con lo cual, sí o sí, hay que sumar a Japón en el acuerdo.

La deuda que se mantiene con ese estado, se generó en los 90, a partir de una serie de préstamos para prefinanciar exportaciones japonesas y radicación de plantes de ese país en la Argentina, renegociados luego por Axel Kicillof como ministro de Economía como parte de la deuda global del Club de París en 2014. El primer acreedor es Alemania con un 37,37%, dinero generado de manera mixta; con créditos directos para empresas privadas (también de los 90), sumado a viejas líneas del gobierno alemán a la Argentina de décadas anteriores. En el listado luego aparece Holanda con un 7,98% de la deuda. Se trata de otro caso complicado, donde por cuestiones culturales no existe mucha flexibilidad para países que no cumplen con sus pagos. Los Países Bajos votan tradicionalmente en contra en el board del FMI de los acuerdo que propone Argentina.

El cuarto acreedor del país es España, con un 6,68% de la deuda. Es el rezago generado por el crédito que en 2001 giró el gobierno de José María Aznar, para ayudar a sostener la convertibilidad y los giros de dividendos de las compañías españolas radicadas en el país. El total de ese crédito fue de unos u$s1.100 millones, Argentina los declaró en default en diciembre del 2001 con el resto de la deuda externa argentina y durante la primera etapa de gestión de Néstor Kirchner hubo un intento de negociarla por fuera del Club de París, en mejores condiciones que el resto de los acreedores.

La presión del resto de los socios de la Unión Europea hizo que el pasivo se sume a la demanda general del Club de París. Le siguen como acreedores Italia (6,29%), Estados Unidos (6,28%), Suiza (5,31%), Francia (3,62%), Canadá (2,02%) y un 2% distribuido en el resto del mundo.

Mientras tanto, Argentina y el Club ingresan en tiempo de descuento. El país no pagará hoy los u$s2.400 millones, y tendrá 60 días de gracia para hacer la liquidación antes de declararse en default. En este período se debería anunciar desde París la aplicación del “puente de tiempo” de unos 60 (lo más probable) o 90 días; con lo cual el país tendrá un waiver para terminar de cerrar la llegada de la misión del FMI al país.

Desde Buenos Aires el optimismo es total. Y se cree que el último contacto del miércoles de la semana pasada pasado con Angela Merkel, debería ser el anteúltimo paso para conseguir el “puente”. El paso final debería darse en horas, y es convencer a Japón.

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