Hay destinos que se vuelven famosos por una playa, un castillo o un monumento. Costa Nova, en el norte de Portugal, alcanzó reconocimiento internacional por algo mucho más simple: sus viviendas rayadas. Pintadas con franjas verticales de colores intensos, estas construcciones de madera parecen enormes "pijamas apoyados frente al mar" y conforman una de las postales más curiosas del continente europeo.
Las increíbles casas "pijama" a pasos del mar: dónde quedan, cómo son y cuánto vale vivir u hospedarse allí
Sus fachadas con rayas verticales les dieron el apodo. Ubicadas entre la ría y el océano Atlántico, la mayoría tiene entre 60 y 80 m2 y forman uno de los paisajes más fotografiados.
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El paseo marítimo de Costa Nova, en el norte de Portugal, es uno de los principales atractivos de la localidad, con sus icónicas casas rayadas y una amplia costanera peatonal
Lejos de tratarse de un recurso turístico reciente, estas viviendas nacieron hace más de un siglo como pequeños depósitos utilizados por pescadores para guardar redes, aparejos y embarcaciones.
Con el paso del tiempo, muchas se transformaron en residencias de verano y luego en viviendas permanentes, sin perder la identidad arquitectónica que hoy distingue a toda la localidad del país lusitano.
Entre la ría de Aveiro y el Atlántico
Costa Nova pertenece al municipio de Ílhavo, en el distrito de Aveiro, una de las regiones costeras más visitadas del norte portugués.
El pequeño poblado se encuentra sobre un estrecho cordón de arena que separa la Ría de Aveiro del océano Atlántico. Esa ubicación privilegiada permite que, en pocos minutos, sea posible pasar de las tranquilas aguas de la laguna a extensas playas abiertas al mar.
Se ubica a unos 10 kilómetros de Aveiro, conocida como la "Venecia portuguesa" por sus canales y embarcaciones tradicionales; a aproximadamente 75 kilómetros de Oporto, la segunda ciudad del país, y a cerca de 250 kilómetros de Lisboa, capital portuguesa. El aeropuerto internacional Francisco Sá Carneiro, en Oporto, queda a unos 95 kilómetros.
La principal avenida del pueblo recorre la costa entre cafeterías, restaurantes, pequeños hoteles y las famosas casas rayadas, que se convirtieron en una atracción en sí mismas.
Costa Nova nació a comienzos del siglo XIX, tras la apertura de la barra de la ría de Aveiro en 1808, una obra que modificó la dinámica costera y favoreció el asentamiento de pescadores en la zona. Su nombre responde, por un lado, a la denominación de "Costa Nova", en contraste con la cercana Costa Velha o Costa de Antiga (São Jacinto), y, por otro, al extenso prado verde que ocupaba el lugar, de allí el agregado "do Prado".
Lo que comenzó como un pequeño poblado de pescadores, reconocido por sus tradicionales casas de madera con franjas de colores utilizadas para guardar redes y embarcaciones, se transformó con el paso del tiempo en uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Portugal, donde conviven el patrimonio histórico, la actividad pesquera y el desarrollo inmobiliario.
Cómo son las famosas casas "pijama"
Su nombre original es palheiros, una palabra que antiguamente identificaba a los cobertizos utilizados por los pescadores.
Durante el siglo XIX comenzaron a adaptarse para alojar turistas que buscaban descansar junto al mar y conservaron su estructura de madera, aunque con mejoras interiores que permitieron convertirlas en viviendas confortables.
El detalle que las volvió famosas son sus fachadas pintadas con franjas verticales blancas combinadas con rojo, azul, verde, amarillo o negro. La inspiración provino de los moliceiros, las tradicionales embarcaciones de la ría de Aveiro, conocidas por sus vivos colores y dibujos decorativos.
Muchas mantienen balcones de madera, galerías abiertas y techos inclinados cubiertos con tejas de cerámica, mientras que por dentro ofrecen todas las comodidades actuales.
Hoy predominan viviendas de entre 60 y 80 m2, aunque también existen propiedades restauradas de mayores dimensiones destinadas a familias numerosas o al alquiler turístico. Algunas conservan tres dormitorios en apenas 55 m2 gracias a un aprovechamiento muy eficiente de los espacios.
Por qué las pintan con rayas
Aunque hoy forman parte de la identidad visual de Costa Nova, las rayas tuvieron un origen mucho más práctico que estético. Las primeras construcciones se levantaron con madera de pino y recibían varias capas de pintura para protegerlas de la humedad, el viento y la sal que llegaba desde el Atlántico. Con el tiempo, los pescadores comenzaron a alternar franjas blancas con colores intensos, una característica que también distinguía a los tradicionales moliceiros, las embarcaciones utilizadas para navegar la ría de Aveiro.
Cuando el turismo comenzó a crecer a fines del siglo XIX, las viviendas conservaron ese diseño. Lejos de reemplazarlo por fachadas modernas, los propietarios mantuvieron la estética original y hoy existe una normativa municipal que busca preservar la imagen histórica del pueblo, uno de sus principales atractivos.
Un mercado inmobiliario muy particular
A diferencia de otras localidades costeras, en Costa Nova la oferta de viviendas es limitada. La mayoría de los inmuebles pertenece desde hace décadas a familias portuguesas que los utilizan como segunda residencia durante el verano, por lo que pocas propiedades llegan al mercado cada año.
Esa escasez explica parte de los valores actuales. Las casas tradicionales restauradas son las más buscadas porque combinan una arquitectura centenaria con interiores completamente renovados. Muchas incorporaron cocinas modernas, climatización, terrazas y grandes ventanales sin modificar la fachada original, uno de los requisitos que suelen exigir las autoridades locales.
La demanda también proviene de compradores extranjeros, especialmente de otros países europeos, que buscan una vivienda frente al mar en un entorno tranquilo y con buena conexión tanto con Oporto como con Lisboa.
Cuánto cuesta hospedarse
El crecimiento turístico convirtió a numerosos palheiros en alojamientos temporarios. En Booking aparecen casas completas para grupos familiares ubicadas a pocos metros de la playa y de la ría, con superficies cercanas a 55 m2, tres dormitorios y capacidad para seis personas. Dependiendo de la temporada, una noche puede costar entre u$s170 y u$s320, mientras que durante julio y agosto los valores suelen superar esa referencia debido a la alta demanda.
También existen pequeños hoteles, departamentos y pensiones familiares que permiten alojarse por cifras inferiores fuera de la temporada estival.
La cercanía con Aveiro hace que muchos turistas elijan Costa Nova para dormir junto al mar y recorrer durante el día la ciudad de los canales.
¿Cuánto cuesta comprar una de estas viviendas?
Vivir en una de las casas más fotografiadas de Portugal no resulta económico. El mercado inmobiliario de Costa Nova registra actualmente un valor promedio cercano a 3.350 euros por metro cuadrado, aunque las propiedades tradicionales restauradas, con vista al mar o a la ría, superan ampliamente ese nivel.
Los portales inmobiliarios muestran viviendas típicas desde 495.000 euros, mientras que otras completamente renovadas alcanzan entre 650.000 y 795.000 euros. Incluso existen residencias premium frente al mar que superan el 1,5 millón de euros.
Los departamentos también presentan valores elevados. Un apartamento de dos dormitorios frente a la ría se ofrece por alrededor de 499.000 euros, reflejo de la fuerte demanda que mantiene esta pequeña localidad costera.
Qué se puede hacer en Costa Nova
Además de recorrer las calles donde se alinean las famosas casas rayadas, quienes visitan Costa Nova suelen combinar la estadía con otras actividades de la región.
Las playas del Atlántico son elegidas para practicar surf, windsurf y kitesurf gracias a sus extensas franjas de arena y al régimen de vientos durante gran parte del año. Del lado de la ría, en cambio, predominan las aguas calmas, ideales para paseos en kayak, bicicleta o embarcaciones tradicionales.
A pocos minutos aparece Aveiro, conocida por sus canales, puentes y paseos en moliceiro. Allí también funciona el Museo Marítimo de Ílhavo, donde se repasa la historia de la pesca del bacalao, una actividad profundamente ligada a la identidad portuguesa.
Un destino cada vez más buscado
En los últimos años, Costa Nova ganó popularidad en redes sociales gracias a las imágenes de sus fachadas rayadas. Esa exposición internacional impulsó tanto el turismo como el interés por el mercado inmobiliario de la zona.
Durante el verano europeo la ocupación hotelera suele alcanzar niveles muy elevados y muchas viviendas se alquilan por semanas completas. Esa combinación entre oferta limitada, fuerte demanda y una arquitectura protegida explica por qué comprar una de estas casas resulta cada vez más difícil y costoso.
Mucho más que una postal
Aunque las fachadas rayadas concentran todas las miradas, Costa Nova ofrece otros atractivos. Muy cerca se levanta el Farol da Barra, el faro más alto de Portugal con 62 metros de altura, desde donde se obtienen vistas panorámicas del Atlántico y de la ría.
También sobresalen el Mercado do Peixe, donde cada mañana llegan pescados y mariscos frescos, las playas de arena blanca ideales para el surf y los tradicionales paseos en moliceiro por los canales de Aveiro.
La gastronomía ocupa otro lugar destacado. El bacalao, los mariscos y los tradicionales ovos moles de Aveiro completan una experiencia que combina arquitectura, naturaleza y cocina portuguesa.











