Malestar y desilusión de empresarios con Federico Sturzenegger por el giro del Gobierno en la reforma laboral

La administración de Javier Milei enfrenta nuevas críticas del sector privado por el rumbo de sus reformas. Cuestionamientos hacia el ministro de Desregulación por la falta de diálogo y contradicción en sus medidas.

Empresarios que habían recibido con expectativa la agenda de desregulación ahora expresan su desilusión con Sturzenegger. Cuestionan la reglamentación de la reforma laboral y reclaman que el Gobierno cumpla con el espíritu de los cambios anunciados.

Empresarios que habían recibido con expectativa la agenda de desregulación ahora expresan su desilusión con Sturzenegger. Cuestionan la reglamentación de la reforma laboral y reclaman que el Gobierno cumpla con el espíritu de los cambios anunciados.

Empresarios de todo el país expresaron su malestar y desilusión ante el alcance de la reglamentación de la reforma laboral y cuestionaron que el Gobierno haya avanzado en una dirección diferente a la anunciada originalmente. El reclamo apunta especialmente a la reglamentación de los aportes obligatorios, una de las medidas que el sector esperaba que fueran modificadas en línea con el proceso de desregulación promovido por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien sufrió un duro revés en la semana con el conflicto portuario.

La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) manifestó su “profunda preocupación y rechazo” al Decreto 612/2026. A través de un comunicado, consideraron que representa un retroceso respecto de una medida que había sido reclamada por el empresariado y que, en un comienzo, se había planteado con un esquema voluntario.

El malestar empresario se concentra en la distancia entre los objetivos que, según la entidad, había planteado el Gobierno al impulsar la modernización laboral y el contenido de la reglamentación posterior. En ese sentido, desde CADAM reclamaron: “Pedimos coherencia entre los objetivos anunciados por el Gobierno al impulsar la modernización laboral y la reglamentación posterior”.

El reclamo de los empresarios a Sturzenegger

Para los empresarios, el problema no es solamente el contenido del decreto, sino también el cambio de expectativas que generó. La reforma laboral había sido presentada como parte de una agenda destinada a reducir costos, eliminar regulaciones y aliviar las cargas que pesan sobre las empresas.

En ese marco, la reglamentación de los aportes obligatorios es interpretada por CADAM como un retroceso respecto de ese objetivo. La entidad sostuvo que la medida “termina desvirtuando uno de los objetivos centrales planteados originalmente por la reforma laboral”: evitar que los empleadores deban financiar estructuras que incrementan el costo laboral.

El planteo expresa así una desilusión con el rumbo que tomó la reforma. Los empresarios esperaban que la modernización laboral avanzara hacia una reducción de las cargas que recaen sobre las compañías, pero advierten que la reglamentación mantiene obligaciones que, a su criterio, contradicen ese espíritu.

CADAM expresó su “profunda preocupación y rechazo” al decreto que reglamentó los aportes obligatorios. El reclamo se da en medio de un creciente malestar empresario con Sturzenegger por el rumbo de sus políticas de desregulación.

CADAM expresó su “profunda preocupación y rechazo” al decreto que reglamentó los aportes obligatorios. El reclamo se da en medio de un creciente malestar empresario con Sturzenegger por el rumbo de sus políticas de desregulación.

Traspié por los puertos y críticas al ministro

El cuestionamiento a Sturzenegger no se limita al frente laboral. En los últimos días, empresarios vinculados a la marina mercante también expresaron fuertes críticas contra el ministro por su proyecto de desregulación del cabotaje.

El presidente de la Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA), Gustavo D’Amico, apuntó directamente contra el funcionario por la falta de diálogo con el sector. “Sturzenegger no nos consulta. Es irracional. Mandamos tres notas en nombre de FENA y no tuvieron ni el respeto de contestarlas”, afirmó en declaraciones a la prensa en las últimas horas. Los dichos reflejan uno de los principales puntos de tensión entre el Gobierno y las empresas: la percepción de que las reformas se diseñan sin consultar previamente a los sectores que deberán afrontar sus consecuencias.

FENA, que representa al 95% de las compañías navieras que operan en la Argentina, decidió abandonar su tradicional bajo perfil político para intentar frenar el proyecto en el Congreso. La entidad inició conversaciones con distintos bloques legislativos y busca reunirse con el oficialismo para transmitir su preocupación. “Tenemos que jugar fuerte porque no nos dan ninguna chance. Esto emite el certificado de defunción de una actividad”, sostuvo D’Amico.

Cuánto cuesta un trabajador: el dato que preocupa al sector empresario

CADAM también puso el foco en el impacto que tienen las cargas laborales sobre el costo total de un trabajador. Según los datos difundidos por la entidad, por cada $2.128.749,84 que se aporta por un trabajador, este recibe en mano apenas el 65,67%, equivalente a $1.397.943.

El dato fue utilizado por los empresarios para reforzar su argumento de que cualquier reforma orientada a modernizar el mercado laboral debería reducir los costos que no llegan directamente al trabajador.

La preocupación del sector pasa, en este sentido, por evitar que la reglamentación termine sosteniendo mecanismos que habían sido señalados como parte de los costos que encarecen el empleo formal.

Sturzenegger y las expectativas que generó la reforma

El malestar empresario adquiere una dimensión particular porque la medida cuestionada está vinculada con una agenda de desregulación que había generado expectativas favorables entre distintos sectores del empresariado.

La referencia a Sturzenegger aparece, precisamente, en ese punto: CADAM recordó que la modificación había sido originalmente impulsada en el marco de la agenda de modernización laboral promovida por el Gobierno. Por eso, la reglamentación posterior es recibida como una señal contradictoria con las expectativas que había generado esa agenda.

Más que un rechazo general a la reforma laboral, el planteo empresario refleja la frustración por lo que consideran un cambio respecto del espíritu original de la iniciativa. De allí que el reclamo central sea que exista coherencia entre los anuncios de desregulación y las normas finalmente aplicadas.

El decreto abrió así un nuevo frente de tensión entre el Gobierno y un sector empresario que había respaldado buena parte de la agenda de reformas. Para CADAM, si la modernización laboral busca reducir costos y favorecer el empleo formal, la reglamentación no debería avanzar en sentido contrario.

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