La crisis de Uruguay y en segunda medida la de Brasil repercutieron fuerte en las cajas de los comercios minoristas argentinos: este fin de semana se vendió hasta 30% menos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Desde abril, 50% de lo facturado en muchos negocios -por caso, del rubro indumentaria- fue gracias a compras de turistas de países limítrofes y, en menor medida, de Centroamérica, Estados Unidos y Europa. De ese porcentaje, la mitad correspondió a ventas a uruguayos y brasileños.
En los shopping, aproximadamente 20% del total ingresado fueron compras de turistas, y en locales al por mayor también se registró un incremento en las ventas a peruanos, bolivianos, paraguayos y vecinos de la República Oriental. Hacia fines de mayo, los precios se reajustaron y las ventas a extranjeros decayeron. Después vinieron las vacaciones de invierno y el congelado comercio local tuvo otro respiro.
Pero el receso escolar terminó y entre la inflación y la devaluación de las monedas de la región ya no es tan atractivo comprar en el país. Por eso, viernes, sábado y domingo pasados fueron el primer fin de semana de los últimos 4 meses en que brasileños y uruguayos casi no aparecieron en los negocios argentinos. Según los comerciantes, «todavía quedan los chilenos», a quienes les sigue conviniendo el tipo de cambio. «Los uruguayos no vinieron esta semana.
Se nota más en zonas como la avenida Córdoba y Scalabrini Ortiz que en microcentro, porque hay más afluencia de turistas de otros lugares. La retracción en las ventas llega a 20-30%», explicó, en diálogo con Ambito Financiero, Héctor López Moreno, presidente de la Asociación Amigos de la calle Florida. La disminución del «miniturismo» proveniente de Uruguay, principalmente, pisó fuerte en las calles de barrios porteños comerciales típicos como Once, Santa Fe y Callao, Avellaneda y Nazca, Córdoba al 5000. «Hay 60% menos uruguayos y brasileños y se vende 20% menos por eso», reconoció Osvaldo Rejnharc, dueño de Búsqueda, un local de indumentaria ubicado en Ayacucho al 1000.
«Ahora hay mucha menos gente», notó Sandra, empleada de un negocio ubicado en Pueyrredón al 600. Igualmente, en los barrios periféricos a estas zonas se reconoció una caída en las ventas de orden mayor. «Este fin de semana los uruguayos no salieron y hubo además poca presencia de brasileños. Las ventas cayeron 20%. En Córdoba y Scalabrini Ortiz, en los outlets, en Microcentro, pasó lo mismo. En los barrios, la caída fue más fuerte. Cerca de 50% y 60%», aseguró Eduardo Dosisto, presidente de comerciantes de la avenida Corrientes, peatonal Lavalle y Obelisco. Dosisto aseguró que «en los últimos días hubo muchos turistas mexicanos, chilenos y venezolanos en el micro-centro». Este movimiento amortigua y compensa la falta de uruguayos para muchos comerciantes.
• Impacto bajo
En Recoleta no pesó demasiado la merma de vecinos orientales. «Los uruguayos vinieron a comprar, por eso en esta zona no se sintió mucho en las ventas, sobre todo en el rubro gastronómico. La mayoría de los clientes extranjeros son chilenos y brasileños», dijo Miguel Gutiérrez desde La Biela, restorán ubicado en Presidente Quintana al 500.
Para los mayoristas, el retiro de uruguayos no fue tan abrupto porque la exigencia de la «carta de crédito» para exportar al vecino país había frenado paulatinamente las transacciones.
«Se estaba vendiendo mucho al por mayor en efectivo, pero ahora muchos uruguayos no pueden importar porque no tienen la carta de crédito», explicó una encargada de Clo Clo, local de indumentaria ubicado en Avellaneda al 2900. «En Avellaneda y Nazca -agregó- se vende mucho al interior del país, y la caída no fue tan fuerte. Se sintió en 10% de las ventas.»
A los hoteles también los golpea la crisis uruguaya. De acuerdo con el presidente de la Asociación de Hoteles, Bares y Restoranes, Carlos Gutiérrez García, «la ocupación en los hoteles llega a 40%. Cayó ahora por el término de las vacaciones de invierno».
Este fin de semana no cambió la situación para los shopping. Según indicó a este diario una fuente de IRSA, que concentra a Alto Palermo, Abasto, Alto Avellaneda, Patio Bullrich y Paseo Alcorta, entre otros, «las compras de los extranjeros llegaban a 20% del total ingresado. No hubo mermas en las ventas, se mantuvieron. En algunos casos sigue conviniendo comprar acá».
Dejá tu comentario
Te puede interesar
La baja demanda sigue siendo el principal problema
Dejá tu comentario