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Se trata de la misma táctica que instrumentaron los supermercados: descuentos del orden de 15% y 20% para que, en la mayor cantidad de ventas, se logre la rentabilidad.
El problema es que no está dirigido a todo el público. En la mayoría de los casos, se impone al mismo tiempo una compra mínima de u$s 100 para tener derecho a la cotización comercial.
No es la primera vez que los comerciantes recurren a forzar el precio de mercado que tiene el dólar. El año pasado, cuando la divisa comenzó su marcha regresiva, derribando la barrera de los $ 3,50, en los negocios seguía a $ 3,80 y $ 4 porque los efectos ya se sentían en el cierre de cajas diario.
Al turista no le conviene comprar si no cuenta con $ 3 por cada uno de sus dólares. En los puntos comerciales tradicionales, como lo es el microcentro porteño, existe el Tax Free -que es la devolución de 15% del IVA para las compras de extranjeros-.
Cuando el turista vuelve a su país de origen, puede reclamar junto con el ticket de compra en la Aduana, en efectivo, el impuesto. Pero este sistema mucho no sirve, porque no está generalizado, y su aplicación es complicada.
En el supuesto de que el dólar sea tomado en los comercios a $ 3,20 o más y se logre la devolución de 15% del Tax Free, el turista obtendrá una cotización final de $ 3,70 (lo que es igual a un dólar 30% más alto de lo que cotiza en las casas de cambio). Esta metodología de descuento es interesante, pero no logra aún mejorar las ventas.
Para los argentinos, es menos atractivo todavía debido al tope de compra mínimo en dólares exigido y a la cantidad de opciones que hoy fueron puestas en marcha para obtener mejores precios de compra. Las siguientes son algunas de las más repetidas:
• Descuento de hasta 15% por pagar con pesos en mano o con tarjeta de débito. Es importante, porque se suma a la rebaja por las liquidaciones de temporada invernal adelantadas. Van de 5% a 15%, en general.
• A esta versión de oferta hay que agregarle las compras con tarjeta de débito que, en todos los casos, incluyen una devolución de 5% del IVA en el resumen posterior a la compra del cliente. Implica así un gasto de hasta 20% menos por la adquisición. Aunque el turista no cuenta con la devolución de la tarjeta de crédito, puede, en cambio, exigir el Tax Free (que no lo tienen todos los comercios).
• Pagos con tarjetas de créditohasta en 3 cuotas sin interés hasta el 18 de agosto próximo. No está generalizado, pero las empresas de tarjetas lo están comenzando a estudiar. Por ahora, lo están haciendo VISA y MasterCard. Es interesante para los consumidores locales, ya que las tasas que cobran las tarjetas para financiar rondan 60% nominal anual para financiar. Además, los comercios que otorgan créditos propios, como los de artículos electrodomésticos, lo hacen a tasas aún más caras que llegan, en no pocos casos, a 70% y 80% nominal anual.
• Vuelta del «lleve 2 al precio de 1» o con una importante rebaja. Aunque no está vigente en todos los rubros, abunda en lo referido al rubro indumentaria y también al gastronómico (dos de los más golpeados por la caída en las ventas). Este es un descuento que no existía en la posdevaluación. También es utilizado en los supermercados, donde en el último trimestre se vio muy extendido. En cuanto a los comercios minoristas, el descuento que se aplica por la compra de dos artículos iguales en lugar de uno va de 10% a 50%, según el caso.
• Productos que conforman la «promoción del día», hasta 15% más baratos. Al igual que lo hacen los restoranes con el «menú del día» o los negocios de artículos electrónicos con el descuento «sólo por hoy», en muchos negocios de otros ramos, como disquerías, peluquerías, indumentaria y hasta los cines, se están aplicando promociones por día que conllevan descuentos de hasta 20%.
Los comerciantes esperan que en estas vacaciones de invierno se pueda colocar la mercadería de la temporada invernal que ya les sobra para poder adquirir la nueva. La preocupación es vender, porque no hay crédito a tasa razonable para la reposición de stock. Por ahora, ni el boom de ofertas instalado logra conmover a los compradores locales. La mira está puesta en el turismo definitivamente.
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