La principal agrupación de acreedores del exterior comenzará hoy una gira por Europa para convencer a los inversores de que rechacen la oferta argentina para salir del default, y volverán a criticar al gobierno de Néstor Kirchner por la ausencia de «buena fe» en las negociaciones. El Comité Global de Acreedores (GCAB, según la sigla en inglés) hará hoy su primera escala en Londres y luego visitará otros sitios con gran cantidad de bonistas argentinos.
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Esta gira «anticanje» basará su presentación -a la que accedió Ambito Financiero- en tres puntos centrales, bajo el título «Todo lo que los bonistas deben saber», resumidos de la siguiente manera:
• El consenso generalizado es que la Argentina puede pagar más.
• Quienes no ingresen a la oferta («holdouts») no entregan sus derechos y pueden recuperar una cifra mayor a la actual oferta, a través de una nueva propuesta, negociaciones o acciones legales. Incluso, pueden participar aun sin inscribirse en las acciones de clase que ya están iniciadas contra el Estado argentino.
• Si la aceptación es muy baja respecto a los precedentes, la Argentina estará bajo presión financiera y política para negociar una mejoraen el canje. Las exposiciones estarán a cargo del italiano Nicola Stock y el estadounidense Hans Humes, copresidentes del GCAB, que asegura representar a agrupaciones con bonos en default por u$s 40.000 millones, prácticamente 75% de la deuda que debe renegociarse en el exterior. La presentación tendrá pocos aspectos técnicos y, fundamentalmente, buscará refutar las presentaciones realizadas la semana pasada en Europa por parte del equipo económico, en particular la del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. El funcionario advirtió en su gira sobre «graves consecuencias» para los que decidan no entrar al canje. La postura de los bonistas será que, por el contrario, quienes no acepten mantendrán derechos para luego recurrir ante la Justicia o presionar al gobierno para que mejore la oferta, sobre todo si la tasa de aceptación es baja.
Según la entidad, el pago inicial que podría hacer la Argentina se ubica en los u$s 6.000 millones en vez de los u$s 1.200 millones que efectuará el 1 de abril en concepto de intereses acumulados desde el 31 de diciembre de 2003. La oferta debería tener un valor presente de 55% en vez de 26% que ofrece el gobierno. Además, insistirán en que la tasa de aceptación lógica debería ubicarse como mínimo en 90%.
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