Comienza Peirano a atender quejas: hoy campo y la UIA

Economía

La de hoy a las 11 horas será una reunión de amigos: el ministro de Economía Miguel Peirano recibirá en su despacho a la cúpula de la Unión Industrial Argentina, como parte de una ronda con entidades empresariales que arrancó ayer con la CAME de Osvaldo Cornide y continuará con la UIA y la Sociedad Rural Argentina.

La paradoja es que muchos de los hombres (por no decir todos) de la central fabril con los que se verá Peirano, en el pasado fueron sus mandantes, cuando el hoy funcionario era economista jefe de la UIA, situación que podría convertirse en incómoda si no fuera porque varios son sus amigos personales.

La nómina de los invitados de Peirano la encabeza -al menos en lo formal-el presidente de la UIA Juan Lascurain, a quien acompañará buena parte del Comité de Presidencia (la mesa chica de la central fabril, o sea quienes delinean las estretegias de la entidad).

Se trata de Héctor Massuh (papeleros), José Ignacio de Mendiguren (indumentaria), Luis Ureta Sáenz Peña ( ADEFA), Osvaldo Rial (Buenos Aires), Roberto Domenech ( COPAL), Juan Carlos Sacco ( gráficos) y el abogado laboralista Daniel Funes de Rioja. El gran ausente será sin dudas el vicepresidente de la UIA, Luis Betnaza (Techint), uno de quienes más cerca estuvo de Peirano cuando éste (junto con Federico Poli) elaboraba los informes económicos de la entidad.

¿Qué podrán decirle los hombres de la industria a Peirano que éste no sepa, no comparta o no haya pensado junto con ellos? Poca cosa; sin dudas la presencia de Funes de Rioja prenuncia la reiteración de un reclamo a esta altura ya histórico de la UIA: la modificación del proyecto de ley de riesgos de trabajo, cuyo último paradero conocido es la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia, pero que antes estuvo estacionado varios meses en el escritorio de Felisa Miceli.

  • Tipo de cambio

    Las turbulencias de los mercados harán inevitable hablar también del tipo de cambio; desde hace algún tiempo los industriales (con Mendiguren a la cabeza) están advirtiendo que las subas de precios de los insumos, la energía y -sobre todo-los salarios han esterilizado el efecto competitivo del dólar alto.

    Lo cierto es que, a casi seis años del fin de la convertibilidad, los enormes beneficios recibidos por la industria en este lapso (uno de ellos el valor del dólar; otro, el costo energético, subsidiado) no bastaron para que las empresas del sector hicieran inversiones para incrementar la oferta de bienes. La justificación que dan, y el pedido que volverán a llevar a Economía, es la «creación» de un sistema financiero que apoye con créditos blandos la reindustrialización del país.

    La canción tiene nombre y se llama «Banco de Desarrollo», un tema que Miceli llevó como promesa a la asunción de Lascurain pero que después debió guardar en alguna bolsa por orden presidencial. ¿ Tendrán más suerte con Peirano los de la UIA?

    Y si el desayuno con la UIA promete ser uno de abrazos, sonrisas y reencuentros, la merienda con las entidades del campo, encabezadas por la Rural, no parece que vaya a resultar tan agradable: es sin dudas el sector más levantisco y opuesto a las políticas oficiales del empresariado. Además de la Rural irán la Federación Agraria Argentina (FAA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro). Retenciones, limitaciones a la exportación de carnes y controles de precios estarán en la agenda.
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