13 de diciembre 2002 - 00:00

Cómo influye en la economía argentina

Para la Argentina, el mantenimiento de una política dura de parte del Central brasileño puede significar que los tipos de cambio de ambos países no se distanciarán demasiado y quizás se mantenga cierta diferencia a favor del peso. Se requiere un delicado equilibrio entre defender el real y contener el traspaso del aumento del dólar a los precios; esto confirma el análisis de este diario respecto de que Lula mantendrá hacia adentro de Brasil una línea de buen entendimiento con EE.UU., mientras que tranquilizará a la izquierda que lo llevó al poder con ataques vía Mercosur. Y en esto arrastrará, o intentará, a la Argentina ya débil frente a EE.UU.

El elegido por Lula para ocupar la presidencia del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, tendrá la ardua tarea de reencauzar la trayectoria de la inflación hacia las metas pactadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Hoy la inflación en Brasil está casi fuera de control, en términos de las bandas acordadas en el último megapréstamo con el organismo internacional. La inflación debía ubicarse en 6,5% anual y como máximo 9%, pero todos los indicadores muestran ya dos dígitos anuales y se proyecta para el próximo año también una inflación de por lo menos 12 por ciento anual.

Por ello, el primer cruce de espadas entre Meirelles y el establishment industrial brasileño será la política monetaria, en particular el manejo de la tasa de interés de referencia (Selic) hoy en un nivel de 22 por ciento anual, y con promesas de ser elevada hasta 25 por ciento anual, según el mercado, en la próxima reunión del Comité de Política Monetaria (COPOM) del Central.

• Prioridad

Ello, sin duda, conspira con los deseos reactivantes de los conglomerados industriales brasileños que pugnan por una baja de las tasas de interés.

Pero si la prioridad será mantener bajo control los índices inflacionarios, mientras perdure la política de metas de inflación como ancla de la economía, la tasa de interés es el instrumento por excelencia más allá de actuar sobre los encajes bancarios para restar liquidez a la plaza financiera.

De tal forma que no se ve con buenos ojos el comienzo de un romance entre
Meirelles y los industriales.

A la par, el Banco Central debe reencauzar la evolución de la deuda pública, donde también la tasa de interés tiene gran influencia y junto con el dólar juegan un rol importante.

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