6 de agosto 2001 - 00:00

Cómo será el canje de bonos por las deudas impositivas

Domingo Cavallo decidió este fin de semana acelerar el proyecto para agregar atractivo a los títulos públicos argentinos Durante sábado y domingo estuvo trabajando con su equipo para definir el lanzamiento del proyecto que permite a los deudores de la AFIP pagar con bonos tomados con un descuento significativo Esta semana se definirán los alcances y los títulos públicos que se permitirán utilizar como medio de pago La puesta en marcha será en menos de un mes En la AFIP ya hay identificadas 4.500 personas y empresas, que en total tendrían deudas con el fisco por u$s 1.500 millones La mayoría de estos morosos son medianos y grandes contribuyentes que se habían anotado en moratorias anteriores Se trata especialmente de la poco exitosa moratoria de José Luis Machinea anunciada apenas asumió y que hoy tiene un nivel de cumplimiento menor a 40% Comienza Cavallo por este sector porque sus deudas están ya declaradas e identificadas, así como el nivel de morosidad Se enviarán a estos 4.500 contribuyentes las primeras cartas con el detalle de cómo participar En el Ministerio de Economía piensan "recaudar" por lo menos u$s 500 millones en títulos La ganancia de los contribuyentes en esta ocasión se deberá a que los títulos públicos que, por ejemplo, hoy cotizan a u$s 60, el gobierno los reconocerá a 100% para el pago de las deudas con la AFIP Un interesado que debe 10.000 pesos compraría títulos por $ 6.000 y cancelaría toda la deuda Indirectamente, se trata de otra quita o "perdón" en la deuda impositiva, lo que siempre se transforma en un pésimo incentivo para que los contribuyentes cumplan en tiempo y forma con sus pagos Un solo elemento atenta contra el proyecto: las altas tasas o directamente el corte de los créditos en la plaza local, que provocan que las empresas posterguen pagos impositivos al no tener financiamiento bancario o, de haberlo, ser muy alto.

Domingo Cavallo quiere que su idea de lanzar su propio plan de canje de deudas impositivas por bonos públicos tenga vida propia y no quede en los preliminares. En su mente figura la seguridad de que en estos momentos un proyecto de ese tipo, y luego de que los mercados se tranquilicen a partir de la confirmación de algún tipo de ayuda desde el exterior, sería la medicina para que los títulos locales tengan la oferta necesaria para comenzar a crecer. Por todo esto, el ministro de Economía considera que en menos de un mes esta suerte de moratoria «ad hoc» debería estar en funcionamiento.

Para que Cavallo vea funcionando este proyecto, la Secretaría de Ingresos Públicos, que dirige José María Farré, y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), de Héctor Rodríguez, tienen ya identificados con nombre y apellido los potenciales candidatos a ser «invitados» a sumarse al llamado de canjear deuda impositiva por títulos de la deuda pública argentina.
Los contribuyentes candidatos, que podrían recibir una carta luego del lanzamiento del plan de facilidades de pagos «virtual» y regularización de su situación fiscal, serían aproximadamente entre 3.000 y 4.500 personas jurídicas (sociedades) y físicas (con nombre y apellido), que se presentaron en la última moratoria lanzada por José Luis Machinea y que luego de un año de lanzado ese plan ya no están al día. Este «público» le debería al fisco aproximadamente entre 1.000 y 1.500 millones de pesos, en deudas denunciadas en el momento de presentarse a esa moratoria y que hoy no están al día por no haber pagado por al menos tres cuotas consecutivas. En privado, tanto los técnicos que asesoran a Farré como los asesores impositivos de la DGI piensan que si de toda esa deuda, en este llamado ingresan vía canje de bonos por lo menos u$s 400 o 500 millones, se podría considerar un éxito.

El mecanismo que se tiene pensado para lanzar este llamado sería el siguiente.

Según los datos de la AFIP, habría aproximadamente entre 6.000 contribuyentes a los que se les identificaron en su momento, por propia voluntad (presentándose a moratorias) o involuntariamente (fruto de las fiscalizaciones), deudas por más de 1.800 millones de pesos. De estos, casi 4.500 contribuyentes le deberían al fisco algo más de 1.500 millones de pesos; y a priori representarían potencialmente personas con niveles de facturación aceptable. Por lo menos para la visión del fisco. La mayoría parte de los listados que la AFIP tiene de la última moratoria impositiva y correspondería a personas que dejaron de pagar por lo menos tres cuotas de ese llamado. Esto quiere decir que para el organismo recaudador estarían plenamente identificados.

A estas personas se les enviarían, una vez lanzado el llamado, las clásicas cartas de la AFIP haciéndole conocer la deuda, que están identificados y que se los «invita» a sumarse al nuevo plan de regularización.

Plazo

Este constaría de la posibilidad de que durante un período (por lo menos un mes), recurran al mercado de capitales para adquirir bonos al precio de cotización y entregarlos a precio nominal (u$s 100). Sobre este último monto, sería la deuda reconocida por el fisco.

Por ejemplo, si un contribuyente le debe al fisco 10.000; en el mercado puede contar un título que cotiza a 60% de su valor nominal (60 dólares); significa que comprando u$s 6.000 cancelaría los 10.000 pesos de deuda.

Para el sector público el negocio sería hacer subir la demanda de sus títulos de deuda en momentos en que precisamente son despreciados al ritmo del alza del riesgo-país. Se entiende que el público interesado buscaría los bonos más deprimidos, pero que potencialmente mejores resultados arrojarían. En este sentido, y si el llamado se hiciera por estos días,
los contribuyentes morosos optarían por los bonos Global 2017, 2027 y 2007; que hoy cotizan entre 53% y 58% de su valor. Esto implicaría un reconocimiento de deuda impositiva por menos de 60% de su valor real. En teoría, éste sería el negocio para el público deudor.

Todo este entusiasta proyecto de canjes de deudas impositivas por títulos públicos tiene un enemigo directo: la recesión. La máxima de la administración tributaria argentina de los últimos años impone una regla de oro que asegura que nunca un llamado de este tipo tiene éxito en medio de una recesión (en realidad, hoy depresión). Esto lo saben, entre otros, Ricardo Gutiérrez, Carlos Sánchez, Carlos Silvani y el propio Rodríguez, cuando debieron efectuar este tipo de llamados a moratoria en momentos económicos recesivos.

El último plan lanzado por Machinea al comienzo de su gestión y en paralelo al impuestazo es un ejemplo de esta experiencia. La realidad de este plan, el último con cierta profundidad, es casi patética. Para julio de 2000, al cierre del llamado, se reconocieron deudas impositivas por u$s 4.585,8 millones provenientes de 179.938 casos, y que debían pagarse progresivamente entre julio del año pasado y mediados de 2008 como fecha máxima. Hasta diciembre de 2000, el nivel de cumplimiento fue aceptable y llegó a 80% del total de los compromisos. Sin embargo, y a ritmo de la recesión, la situación sufrió un empeoramiento en los niveles de cumplimiento y hoy está por debajo de 40%. Lógicamente los mayores problemas están concentrados en 51,4% de los contribuyentes que declararon deudas por menos de 150.000 pesos totales y que responden a las categorías de pequeñas y medianas empresas. Hoy por hoy de los más de 70 millones de pesos que deberían ingresar mensualmente en el llamado, sólo se registran algo más de 35 millones.

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