Las reglas del derecho laboral se están convirtiendo en arenas movedizas en estos días, gracias a la creatividad del abogado laboralista Héctor Recalde (a quien por su vocación por hacer experimentos raros llaman con ironía «abogado laboratorista»). Como todo se va volviendo incierto, cada cual tiene su interpretación sobre el futuro de la legislación.
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Ya se abrió una polémica sobre la prohibición de trabajar los domingos, que propone Recalde. Sin embargo, el supuesto autor oculto de la norma, Osvaldo Cornide, el representante de pequeños y medianos comercios, aclara a quien quiera escucharlo que esa veda no alcanzará al sector de entretenimientos, medios de comunicación o restoranes y hoteles. Por descarte que, solitario, el propio universo de Cornide: los comercios, que podrán abrir si son atendidos por sus propios dueños. Sería ésta, entonces, una medida contra supermercados y shopping: nadie imagina que los atiendan sus propietarios, aun cuando se trate de familias numerosas (ya se consignó en este diario la excepción de las legiones de coreanos y de chinos, que pueden alegar ser parientes por razones de parecido físico). También cabe pensar que en las actividades equivalentes al comercio (restoranes, por ejemplo), las organizaciones gremiales reclamarán el mismo derecho.
Queda una curiosidad: ¿por qué habrá entusiasmado también a Armando Cavalieri esta medida que iría, directa o indirectamente, contra los supermercados? ¿Será sólo un llamado de atención o un estímulo a pagar horas extras a quienes quieran abrir el día del Señor? Misterios de la vida sindical en la Argentina.
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