El razonamiento de las petroleras, entre ellas Repsol YPF, que preside Alfonso Cortina, Petrobras Energía y Pan American Energy, fue privilegiar llegar a un acuerdo con el gobierno para que se apliquen los aumentos en el gas natural, anunciados en febrero y todavía no puestos en vigencia, y dejar para más adelante, tal como pidió el gobierno, la adecuación del precio de los combustibles.
No hubo, sin embargo, nada escrito, salvo el lanzamiento de una negociación que se esperaba resolver en una semana y no se logró. Un dato llamativo es que el convenio de estabilidad de los combustibles venció el 29 de febrero y no fue renovado, de modo que con el petróleo a más de 38 dólares pueden surgir por lo menos algunas dudas.
En los convenios entre productoras y refinadoras sin petróleo propio, se establecía que si el precio internacional superaba los 36 dólares, la diferencia por encima de ese nivel sería absorbido por las productoras.
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