Complica otra vez paro en Aerolíneas que podría seguir todo el fin de semana
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Ricardo Cirielli
Ayer la cartera laboral tuvo dos intervenciones infructuosas; la primera fue una convocatoria al diálogo de las partes, en base a una propuesta propia que de algún modo intentaba sintetizar los planteos de Aerolíneas y los gremios. Los representantes de la empresa aceptaron la reunión, pero la misma fue rechazada de plano por los gremios, que le dijeron a la funcionaria «no hay nada que negociar:nuestros pedidos son esos, y lo que tiene que hacer Aerolíneas es aceptarlos». La segunda gestión fue intimar a Aerolíneas a cumplir con los servicios mínimos. La legislación vigente impone que al menos 50% de los vuelos deben partir, así como todos los que van a lugares con una sola frecuencia diaria; la empresa respondió que estaba dispuesta a hacerlo, en tanto contara con las tripulaciones. Los gremios respondieron que no los cumplirían; Pérez Tamayo fundó el rechazo a la intimación en que «el transporte aéreo de pasajeros no es un servicio esencial».
A última hora de ayer la cartera laboral volvió a conminar a los sindicatos a prestar esos servicios mínimos, y Aerolíneas programó -en base a lo que marca la ley-trece vuelos de cabotaje y cinco internacionales, que deberían partir antes del mediodía, hora en que -teóricamentefinalizará la medida de fuerza. Sin embargo, para ese momento están convocadas asambleas en las que se decidirá la continuidad o no del paro; la intención de los dirigentes es que siga al menos durante todo el fin de semana, por lo que se repetirán las escenas de noviembre último, con pasajeros aguardando en vano (y cada vez más enojados) la salida de sus vuelos.
La medida de fuerza de técnicos y pilotos de Aerolíneas Argentinas obviamente provocó el unánime rechazo de los frustrados viajeros, de las agencias de viajes y hasta de tres de los gremios que agrupan a otras ramas de trabajadores aéreos. Algunos pasajeros de vuelos cancelados en Ezeiza intentaron impedir con sus equipajes el paso de otros, más afortunados, que viajaban por otras compañías, pero fueron disuadidos por las fuerzas de seguridad y el personal de Aeropuertos 2000.



