15 de junio 2001 - 00:00

Complicación mundial por Japón y Europa

Francfort - El Banco Central Europeo (BCE) redujo sus pronósticos de crecimiento de la economía en los 12 países de la zona euro a entre 2,2 y 2,8 por ciento, agregando escepticismo al mercado. En diciembre de 2000 el BCE creía que la economía de su zona de influencia iba a crecer entre 2,6 y 3,6 por ciento.

En su informe mensual que se distribuyó en esta ciudad alemana, el BCE señaló que hay factores de riesgo para que el PBI de la zona crezca menos de lo esperado.

Por caso mencionan que la economía mundial podría crecer muy poco y afectar a Europa con más fuerza y durante más tiempo del calculado. «No se puede descartar que el entorno económico tenga un desarrollo menos favorable que lo pronosticado anteriormente», dice el informe del BCE.

«La contribución del comercio exterior al crecimiento de la zona euro se debilitará de forma significativa en 2001 y seguirá siendo neutra en el período acumulado 2001-2002», agregó el BCE.

• Estimaciones

El BCE prevé para 2002 un leve aumento del PBI en la zona euro, que podría oscilar entre 2,1 y 3,1 por ciento. El año pasado el crecimiento del PBI en los doce países fue de 3,4 por ciento. Ese crecimiento en la opinión de Wim Duisenberg, presidente del BCE, al «International Herald Tribune», quizás haya sido «una excepción en lugar de una nueva regla».

Al mismo tiempo, el BCE indicó que en los próximos meses el proceso inflacionario no podrá ser detenido y que para fines de año la inflación habrá superado el tope máximo de 2 por ciento fijado como objetivo por el BCE.

La nueva estimación pone en el olvido que en mayo los economistas del BCE dijeron que esperaban que en el otoño (europeo) próximo la inflación estaría debajo de 2 por ciento. Los altos precios de la energía son los que más influyeron en el recalentamiento inflacionario y los que trabaron las bajas de tasas del euro. Para el año próximo creen que la inflación será de entre 1,2 y 2,24 por ciento.

También preocupa el desempleo que esperan que baje en 2002. En abril la desocupación en la región euro fue de 8,3 por ciento.

El BCE recomendó flexibilizar las normas laborales eliminado barreras y fomentar la inversión alentando privatización y desregulaciones de la economía.

Japón también vive una situación similar. Ayer se hizo la quinta revisión de crecimiento de la economía. Es la quinta en los últimos cinco meses. En todas las ocasiones cada previsión era menor a la anterior.

Según la Oficina Gubernamental, adscrita al gabinete del primer ministro, en un informe aprobado por el consejo de ministros, «la economía se deteriora».

La expresión bastante pesimista para las costumbres japonesas, avanza sobre lo que se había informado en mayo cuando se dijo que la economía estaba «debilitándose».

«La mejora económica cesó. Aunque no estamos aún en condición de llegar a una conclusión, hay fuertes probabilidades de que la economía haya entrado en recesión», estimó por su lado Haruhito Arai, economista de la oficina gubernamental.

• Pesimismo

Esas declaraciones se produjeron tras la intervención pesimista del ministro de Finanzas, Masajuro Shiokawa, quien informó que el PBI del segundo trimestre estará en recesión respecto al primero, cuando la cifra ya fue negativa (-0,2 por ciento). Dos trimestres consecutivos de baja constituyen técnicamente una entrada en recesión.

Tanto el BCE como el Banco de Japón sufren presiones del poder político para que bajen sus tasas de interés. Pero si bien en el caso europeo hay un margen de maniobra (la tasa principal está en 4,50%), en Tokio la tasa ya ronda el cero absoluto.

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