«Voy a Córdoba a decir lo que la UIA no se anima a decir.» Medio en broma, medio en serio, la senadora chaqueña «radical no K» Alicia Ester Mastandrea les anticipó a los organizadores de la Conferencia Industrial (que comienza mañana) cuál será el tono de su discurso cuando exponga sobre «El vínculo entre el Legislativo y la industria».
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Será el jueves tras el almuerzo, un día después de que -tal como anticipara ayer este diario- la ministra de Economía, Felisa Miceli, deje inaugurada la convención anual de la UIA.
La chaqueña, cabe recordarlo, es la presidenta de la Comisión de Industria y Comercio de la Cámara alta; en ese mismo panel (que compartirá con el minero Martín Dedeu) iba a sentarse el santacruceño y «ultrapingüino» Dante Dovena, pero -emulando lo que harán Alberto Fernández, Julio De Vido, Daniel Filmus, Jorge Taiana y Martín Redrado- a último momento decidió no asistir a la convocatoria. En su reemplazo los industriales invitaron al santafesino Jorge Giorgetti, un hombre muy vinculado al ex gobernador Carlos Reutemann, y que de algún modo garantizaría un tono lo suficientemente tibio en sus dichos como para no potenciar las supuestas iras que promete Mastandrea.
De todos modos, la presencia de estos dos legisladores marcaría el límite del disenso que permite hoy en su seno la Unión Industrial; la mayoría de los expositores son directivos de la entidad o profesionales que trabajan en ella; también habría prometido su presencia Gabriela Ciganotto y Esteban Dómina, presidentes del Banco Nación y del BICE respectivamente.
Enfrentamiento
La pelea por el tema de la inserción internacional de la Argentina que debía dar el canciller Taiana enfrentará al secretario Alfredo Chiaradía con el azucarero Jorge Zorreguieta. No se esperan demasiados chispazos aquí: los industriales agradecen sin ambages la política de tipo de cambio alto que viene aplicando el gobierno desde que asumió.
Ausencias
«En realidad nunca buscamos que esta Conferencia fuera un foro de expertos, de grandes personalidades y de funcionarios del gobierno. La idea era que cada directivo o experto de la UIA expusiera sobre los temas de los que se ocupan, y que tuvieran como contrapartida la postura del funcionario que específicamente tiene a su cargo esa área. Me parece que se ha logrado ese objetivo», dijo a este diario una alta fuente de la entidad empresaria.
Sin embargo, las ausencias de cuatro de los ministros invitados (Filmus no viajará, pero expondrá vía teleconferencia, lejos de preguntas y -sobre todo- fotos con los empresarios) daría que pensar que el objetivo de la convención no se logró del todo: en lugar de contar con De Vido en el panel donde el viernes se discutirá « Infraestructura para el desarrollo»; será sustituido por los subsecretarios Cristian Folgar (Energía) y Roberto Baratta (Coordinación).
Tratamiento
De todos modos, la situación laboral, uno de los temas que más preocupa por estos días a los empresarios industriales (después del energético, desde ya) tendrá un amplio tratamiento con los principales jugadores: el jueves por la tarde -tal como adelantó este diario ayer- Carlos Tomada y Hugo Moyano se enfrentarán a los abogados laboralistas y negociadores por la UIA Daniel Funes de Rioja y Horacio Martínez. Formalmente, la mesa lleva como título «Diez años de crecimiento con más trabajo y formalización del empleo», pero nadie a esta altura duda que (sobre todo desde el lado de la mesa que ocupará la UIA) se intentará obtener alguna seguridad de que los controvertidos proyectos del diputado por la CGT Héctor Recalde seguirán en algún cajón de su despacho, y que en algún momento cuando se saque de algún otro cajón el anteproyecto de ley de riesgos del trabajo, éste contenga al menos algunas de las sugerencias aportadas por la central fabril.
El cierre del encuentro el viernes al mediodía, como suele suceder en estos casos, estará a cargo del presidente de la UIA, Héctor Méndez, y del vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli. Allí no se espera nada más que piropos mutuos, manifestaciones de esperanza por el futuro venturoso y expresiones de deseos respecto de la continuidad de la presente política cambiaria. Como en casi todo el desarrollo de la Conferencia, salvo las contadísimas excepciones apuntadas más arriba.
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