Ayer se confirmó que el gobierno eliminará el ajuste de los préstamos por la variación de salarios o CVS. Desde abril -el Congreso quiere que sea desde enero-habrá una tasa máxima de 12,4% anual para los créditos hipotecarios, de 16,4% para los prendarios y de 26% para los préstamos personales. Alcanza este nuevo mecanismo sólo a los créditos a individuos pesificados tras la devaluación y que ajustaban por CVS. No rigen para las deudas pesificadas a empresas ni tampoco para los créditos originalmente otorgados en pesos. Un dato no menor: como las nuevas tasas serán mayores a la inflación y, por ende, al CER (según las proyecciones de Roberto Lavagna), los bancos recuperarán lo que no cobraron a deudores por haber aplicado en su momento el CVS.
No se descarta que los diputados avancen con alguna variación. Los créditos pesificados que ya no tendrán ajuste por CER ni por CVS, sino que regirá una tasa máxima, ascienden a unos $ 11.000 millones. La medida impacta en unos 500.000 deudores, 80% de los cuales tiene líneas hipotecarias por un monto que supera los $ 9.000 millones. Las líneas que entraron en esta situación son las de garantía hipotecaria hasta u$s 250.000 en origen, hasta u$s 30.000 en el caso de garantía prendaria y de u$s 12.000 para los préstamos personales.
El impacto del aumento del CVS en los préstamos pesificados será gradual. Cada mes, a partir del actual, subirá 1,68%. Esto se debe a que la incorporación de $ 200 como suma remunerativa del salario también se hará en un proceso de ocho meses.
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