19 de noviembre 2007 - 00:00

Confirman cambios en cúpula de Aerolíneas

Esteban Maccari
Esteban Maccari
Aerolíneas Argentinas modificó su conducción, tal como adelantó este diario la semana pasada: en una extensa reunión celebrada el viernes, y que insumió casi siete horas, los dueños de la aérea decidieron conformar un «comité de gestión», del que participará su actual CEO Esteban Maccari, pero cuyo poder de decisión parece acotado ante este nuevo cuerpo.

El comité lo conforman el propio Maccari, los españoles Gonzalo Pascual (dueño, junto con Gerardo Díaz Ferrán, del grupo Marsans, principal accionista de Aerolíneas), Carmelo Hernández (hombre de extrema confianza de Pascual y director de Marsans), Vicente Muñoz ( director financiero de Marsans), Ignacio Pascual (hijo de Gonzalo y presidente de su controlada Air Comet), Enrique Meliá (CEO de su controlada chilena Aerolíneas del Sur) y el local Jorge Molina, habitual vocero de Aerolíneas. La versión indica que Pascual, que tiene un gran afecto y aprecio profesional por Maccari, decidió no «echarlo por los medios», pero también comprendió la necesidad de modificar la cúpula de la compañía de cara a la negociación que están encarando con los gremios y el gobierno a fin de volver a hacer viable la empresa.

Por eso se decidió formar este «comité de gestión», que está previsto se reúna una vez por semana en Buenos Aires; en esos encuentros, los españoles marcarán las líneas sobre las cuales deberá actuar la empresa, desde los aspectos operativos hasta los financieros (de ahí el amplio abanico de especialidades de sus integrantes). Sin embargo, la distancia a la que se encuentran los protagonistas hace pensar lo poco práctico (y la casi inviabilidad) de su funcionamiento; por eso, es posible esperar que la conducción de Aerolíneas atraviese más cambios aún en el futuro cercano.

  • Reconversión

  • La movida es una de las que está encarando el tándem Pascual-Díaz Ferrán para volver a convertir a Aerolíneas en una empresa más o menos previsible y confiable en lo que hace a puntualidad, vuelos y flota. Por primera vez dentro de la compañía se reconoce que las cancelaciones y suspensiones no sólo se deben a problemas de infraestructura y de radarización, sino también a cuestiones propias de la empresa.

    Estos problemas incluyen, desde ya, la mala relación con el gremio de los pilotos (APLA), al que Maccari intentó -tal como dio cuenta este diario la semana pasada-de ganarles la partida «por las buenas», cediendo a muchas de sus demandas, pero obteniendo como contrapartida la «epidemia» de enterocolitis que dejó casi sin vuelos al país durante un día.

    En esta área, numerosas reuniones que vienen manteniendo representantes de la empresa con miembros del gobierno hacen pensar que su acuerdo podría ser el primero en desatar lo que Cristina de Kirchner espera sea una «lluvia de pactos sociales» entre empresarios y gremialistas. Lo paradigmático del «caso Aerolíneas» de cara a los planes de la presidente electa es que es una de las empresas con más conflictos de la historia reciente, y que además tiene en su seno nada menos que siete organizaciones sindicales.

    Los ejecutivos de la aérea confían en que podrán anunciar la firma del pacto antes de que la electa asuma la primera magistratura. Creen que será un «regalo» que la actual senadora recibirá con los brazos abiertos; por eso están manteniendo febriles encuentros con allegados a Hugo Moyano: el secretario de la CGT tiene bajo su férula a casi todos los gremios del transporte, incluido, obviamente, el aéreo.

    También sería clave para este acuerdo que el Ministerio de Defensa reinterprete los decretos que regulan las vacaciones y descansos de los pilotos, los que fueron interpretados por la Fuerza Aérea (en uno de sus últimos actos como autoridad sobre la aviación civil) en favor de los comandantes, pero a extremos casi absurdos, como considerar hora de trabajo el trayecto entre el hogar del piloto y el aeropuerto. Esto provoca que los aviadores trabajen en promedio la mitad de lo que lo hacen sus pares de Europa o Estados Unidos, lo que a su vez atenta contra la ecuación económica de una empresa ya castigada por tarifas congeladas, petróleo por las nubes y dificultades con otros sindicatos.

    En medio de este panorama, una buena noticia quizá no del todo casual: Aerolíneas anunció que desde hoy vuelve a volar a Río Grande con cinco frecuencias semanales (tenía tres). También incrementará de uno a tres los vuelos a Catamarca-La Rioja, lo mismo que a San Rafael y San Luis.

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