Kristalina Georgieva dio ayer su conferencia de prensa de recepción y apertura simbólica de la Asamblea Anual Conjunta de Otoño del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Washington, con la tranquilidad de estar firme en su puesto y con la necesidad de hablar del principal problema que deberá resolver el organismo: el caso argentino. Por la mañana, desde la sede del organismo en la capital norteamericana, la búlgara definió las negociaciones con la Argentina como la búsqueda de un nuevo programa que sea “creíble y útil” para el país, en el sentido que “permita inducir el crecimiento y el empleo”. Dijo además que el trabajo “se apoya para encontrar una senda para que Argentina pueda tener políticas firmes para inducir el crecimiento privado, generar empleo genuino y focalizar el gasto público”.
Confirmó Georgieva que se sigue negociando baja de tasas y abogó por un programa “creíble y útil”
La titular del FMI dijo que el objetivo es que el acuerdo que se firme “permita inducir el crecimiento y el empleo”. Habló al día siguiente de reunirse con Martín Guzmán.
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Habló además del nuevo encuentro que mantuvo con el ministro de Economía, Martín Guzmán, asegurando que “el compromiso es trabajar de manera constructiva. Tenemos que encontrar un buen punto de acuerdo, donde el acuerdo sea creíble y útil para Argentina”. Luego llegó el momento de hablar del capítulo más polémico: la posibilidad de lograr una reducción de las tasas de interés que se le aplican al país, reduciéndolas de 4,05 a 1,05%; y las versiones que aparecieron el lunes que afirmaban que esta alternativa habría sido descartada por el organismo. Georgieva fue directa y afirmó que “no hemos tomado una decisión” y que el tema continúa en debate. Con esto se confirma que continúa en pié la alternativa de reducir los intereses para el Facilidades Extendidas que negocia el país con el Fondo; algo que le permitiría a la Argentina un ahorro de no menos de u$s6.000 millones (y quizá hasta u$s9.000 millones) durante todo el trayecto del programa. Aunque no lo haya dicho Georgieva, esta posibilidad sólo podrá aplicarse si el país logra apoyo político en el board del FMI, donde Estados Unidos tiene la mayoría de 17% y se necesita un 85% de los votos. El gobierno de Alberto Fernández consiguió ayer una apoyo importante en su ruta hasta el permiso de reducción de intereses, luego de la votación a favor de la posición de parte del G20 (ver nota aparte).
Luego de la conferencia de prensa de Georgieva, las reuniones formales entre los negociadores argentinos y los técnicos del FMI continuaron como vienen ocurriendo desde el lunes. Guzmán y el delegado argentino ante el Fondo, junto con el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) Miguel Pesce y la plana de secretarios del ministerio de Economía; continuaron discutiendo capítulos del Facilidades Extendidas con la norteamericana Julie Kozac y el venezolano Luis Cubeddu; los dos responsables del caso argentino. Para hoy se espera un plato fuerte en las negociaciones de Washington. Los argentinos tendrán una reunión con el brasileño- israelí Ilan Goldfjan, el elegido para reemplazar al mexicano Alejandro Werner como director gerente para el Hemisferio Occidental. Goldfjan, un conocedor de la Argentina y sus problemas políticos crónicos; pero amante de la prudencia fiscal, la solvencia monetaria y los planes de largo plazo, será el encargado de fiscalizar, firmar y eventualmente defender ante el board del FMI el Acuerdo de Facilidades Extendidas. Que sea aliado de la posición del país será fundamental. Es la tarea que comienza desde hoy.
Mientras tanto Guzmán tuvo ayer otro encuentro clave. El ministro se reunió con su par alemán, Olaf Scholz, quién deberá tomar la decisión de apoyar a la Argentina en el board para reducir los intereses. Scholz tiene otras tareas en estos tiempos: es el principal encargado de formar gobierno en su país, luego de las últimas elecciones donde venció la minoría socialdemócrata y que representan los últimos días de Angela Merkel en el poder.
Carlos Burgueño


