Desde la embajada española en la Argentina que maneja Rafael Estrella Pedrola, llegó la semana pasada la confirmación: José Luis Rodríguez Zapatero volverá a Buenos Aires el 11 de noviembre. El primer ministro vendrá luego de participar en la cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile (del 8 al 11 de noviembre) y, antes de retornar a Madrid, pasará por la Argentina.
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El viaje de Zapatero tiene una motivación doble. Por el costado diplomático, y en el caso de que Cristina Fernández sea elegida sucesora de Néstor Kirchner, quiere ser el primero en saludar personalmente en Buenos Aires a la senadora, o a quien fuera elegido.
Pero, fundamentalmente, Zapatero querría recordar que para el gobierno español la «tregua» con el gobierno argentino terminó y que habrá llegado el momento de hablar de las cuestiones económicas irresueltas que el sucesor de Kirchner debe definir.
En la agenda del presidente español figuran, en primer lugar, el tema tarifas, el pago de la deuda de u$s 1.000 millones que aún la Argentina tiene que comenzar a liquidar a España, las futuras negociaciones entre el Mercosur y la UE, papeleras y otras cuestiones empresariales como la situación de Aerolíneas Argentinas y hasta la televisión digital.
Zapatero cumplirá así con la promesa que hizo en su momento al gobierno argentino, de no hablar de estostemas hasta pasadas las elecciones, cuestión que se cumplió a rajatabla desde Madrid. Además, se le dio en su momento, y como parte de la campaña internacional de posicionamiento fuera de la Argentina de Cristina Fernández, tratamiento en España de jefa de Estado, incluyendo un encuentro con los reyes (aunque haya faltado la foto oficial que inmortalizara el momento).
Definición
Luego vino la visita de la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, donde abundaron tanto las alabanzas a la gestión kirchnerista como el silencio por los reclamos económicos. Se considera entonces desde el Estado europeo que para noviembre el compromiso estará cumplido y que la visita de Zapatero de noviembre será el momento para definir los próximos cuatro años de relación entre la Argentina y España.
El panorama de temas que el primer ministro y el elegido presidente argentino será entonces el siguiente:
Tarifas. Suponen desde las empresas españolas presentes en la Argentina que los cuatro años de gestión de Néstor Kirchner fueron suficientes como para que el país se acomode luego de la crisis de la salida de la convertibilidad, y que llegó el momento para analizar el cuadro tarifario para los próximos cuatro años. Así lo hablaron también Zapatero y Cristina Fernández en julio pasado en Madrid. Esperan definiciones Telefónica, Endesa, Repsol YPF y Gas Natural, entre otras.
Deuda con España. Hace un año, la Argentina había cerrado con el gobierno español la forma en que se liquidaría la deuda de u$s 1.000 millones a ese país, prestada en los días del blindaje de Fernando de la Rúa y José Luis Machinea.
Luego la intención se congeló, ante la protesta del resto de los países europeos acreedoresargentinos del Club de París,que reclamaron porque España integra ese bloque y que la deuda debía ser negociada junto con los más de u$s 5.500 millones que se deben a ese organismo. Luego, todo quedó supeditado a lo que se decida sobre la intervención del FMI para negociar en el pago. Zapatero quiere definir en Buenos Aires cómo se manejará este capítulo, asegurando que España avanzará por fuera del Club de París. Sólo quiere que el próximo presidente argentino avale esta posición, cada vez que desde Alemania, Estados Unidos, Francia, Holanda, Japón y Suiza se proteste.
Papeleras. En teoría, y luego de la reunión del próximo domingo entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario general de la presidencia uruguaya, Gonzalo Fernández, las negociaciones por la pastera de Botnia deberían reencaminase; y la gestión de «facilitación» del rey Juan Carlos tendría que estar por terminar « exitosamente». Zapatero quiere que esto quede claro y definido durante su paso por Buenos Aires. El tema será hablado puntualmente por los cancilleres Jorge Taiana y Miguel Angel Moratinos.
Aerolíneas. Para el gobierno argentino, a través de un informe que presentará el representante del Estado en el directorio de Aerolíneas, el sindicalista Ariel Basteiro, planteará que el Grupo Marsans no habría invertido lo suficiente y comprometido. También criticó a una operación de traspaso de aeronaves de Aerolíneas a Austral. La empresa protestaría, a través de Zapatero, por los constantes conflictos gremiales y la falta de definición oficial ante éstos. Aún la forma en que la compañía y el próximo gobierno se relacionarán en los próximos años será así capítulo del viaje de Zapatero en Buenos Aires.
Televisión. España, como miembro de la Unión Europea (UE), quiere conocer cuál será la política argentina ante la adopción de un sistema de televisión digital. Más específicamente, si se adoptará el esquema europeo, el japonés o el norteamericano. Zapatero buscará alguna respuesta, a semanas de la partida de Kirchner.
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