El Congreso confirmó anoche la designación de Roque Maccarone en la presidencia del Banco Central, aunque el gobierno debió padecer como si fuera un parto. El jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, tuvo que concurrir de urgencia al recinto a defender el nombramiento.
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Tras una discusión ardua, la mayoría del justicialismo, capitaneada por José Luis Gioja, votó a favor de Maccarone para no crearle un problema grave a la administración de la Alianza. La firma del presidente del Central resulta imprescindible para el megacanje.
El bloque 17 de octubre y sus aliados, media docena de disidentes del PJ, como Héctor Maya (Entre Ríos) y el bonaerense Antonio Cafiero, objetaron el pliego del nuevo titular del BCRA y pidieron la presencia de Colombo para destrabar la votación que estaba en peligro.
Según los legisladores, Maccarone se desempeñó como asesor del banco de Galicia hasta abril de 2001, y esa situación resulta violatoria de la Ley de Etica Pública.
El radicalismo aceptó la invitación al ministro-coordinador, quien subrayó ante el cuerpo que «no se puede impedir que personas idóneas y moralmente capaces asuman un cargo público», mediante una interpretación equivocada de la norma.
El PJ habilitó el reclamo de los «rebeldes» que destapó las diferencias de entrecasa. De hecho, el jujeño Alberto Tell se pronunció en contra. Más allá de que había predisposición para votar el diploma, no podían soslayar que se habían opuesto al relevo de Pedro Pou, a través del dictamen de Carlos Verna (PJLa Pampa), único representante de la oposición en la Comisión Bicameral que analizó la performance de Pou en el BCRA. En consecuencia, no podían tapar la discusión sobre la supuesta falla de Maccarone, que muchos de ellos ya habían detectado.
Pacto
En el bloque oficial del peronismo, se había pactado soslayar en la Comisión de Acuerdos esta cuestión para no dar la imagen de que estaban bloqueando al gobierno y dejaban al país sin autoridad monetaria. Por eso, acentuaron el pataleo sobre el resto del directorio propuesto por el Poder Ejecutivo, Amalia Chistensen, Alfonso Prat-Gay, Felipe Murolo y Hugo Bruzzone, que todavía esperan turno.
Los pliegos de los mencionados llegaron a la Cámara alta con algunas deficiencias formales (sin fijar períodos de mandato ni a quiénes reemplazarán), además de incompatibilidades similares a las que se le achacan a Maccarone. Anteayer, Domingo Cavallo y Colombo les acercaron a Gioja y compañía un paper suscripto por Fernando de la Rúa, en el cual se subsanaban los cuestionamientos de forma.
Eduardo Menem y otros oradores del PJ admitieron anoche en la sesión que Maccarone «es una persona capaz». Aunque hicieron la salvedad de que quedaba abierta la posibilidad de que, ante determinada resolución del presidente del Central, se lo acusara de favorecer a determinado banco, utilizando el argumento de que se desempeñó como asesor de una entidad privada. Maccarone, al igual que los demás miembros de la conducción, fueron nominados en comisión por el PEN. Para poder entrar en plenas funciones, necesitan del visto bueno de la Comisión de Acuerdos y, a continuación, la aprobación en el recinto del Senado.
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