13 de noviembre 2002 - 00:00

Congreso no frenará acuerdo por remates

El bloque peronista de Diputados decidió no sesionar hoy y evitar así el tratamiento de un proyecto de suspensión de ejecuciones judiciales para no entorpecer las negociaciones con el FMI. Los diputados oficialistas ni siquiera quisieron sesionar para rechazar el veto del Ejecutivo a la ley que permite cancelar con bonos y títulos las deudas con el sistema financiero, otra ley que irrita a las negociadores con el Fondo.Así, en lugar de aplazar ejecuciones, los peronistas prometieron sancionar la semana próxima un sistema de mediación compulsiva que contemple la situación de los deudores que tomaron préstamos por afuera del sector financiero, siempre y cuando el gobierno envíe el proyecto antes del próximo viernes.

Los legisladores aceptaron de este modo el acuerdo alcanzado entre el gobierno y los bancos para suspender las ejecuciones hasta el próximo 1 de febrero y dejaron de lado los cuestionamientos sobre la falta de protección a los deudores que tomaron préstamos fuera del sistema financiero. Eliminando la sesión de hoy, el PJ dio por terminada la crisis entre el gobierno y el Congreso por las ejecuciones hipotecarias que se reanudarán el próximo lunes, después de meses de estar suspendidas.

La decisión del justicialismo se tomó después de una serie de reuniones que comenzaron en el despacho de Eduardo Camaño con los representantes de los bancos, Carlos Heller y Mario Vicens y que continuaron luego con Alfredo Atanasof, Jorge Matzkin y los presidentes de todas las bancadas. Pero en realidad, la mayor presión fue aplicada por el propio Eduardo Duhalde que llamó en varias ocasiones en las últimas 48 horas a gobernadores y presidentes de bloque para pedirles que frenaran cualquier iniciativa sobre el tema, alegando: «El acuerdo con el Fondo está casi listo, no podemos entorpecerlo ahora».

En realidad a los diputados y senadores peronistas les quedaba ayer muy poco margen de maniobra. Presionados por los gobernadores no tenían demasiado ímpetu por la tarde para votar un proyecto de suspensión de ejecuciones, sea cual fuere el plazo, en contra de la opinión del gobierno que dio por terminado el episodio con el acuerdo con bancos y la amenaza de Roberto Lavagna de investigar a los acreedores hipotecarios privados si avanzan con la ejecución de sus deudores.

Tampoco, como anticipó este diario, existe margen para el Congreso para aprobar una suspensión y, si luego ésta es vetada como anticipó Duhalde, insistir con la sanción original. Es que mientras dura ese proceso, el Presidente tiene 10 días hábiles para vetar una ley, se terminará el período de sesiones ordinarias y comenzarán las extraordinarias, momento en que sólo se tratan los temas pedidos por el Ejecutivo.

•Costo político

Por lo tanto, los bloques del Senado y Diputados terminaron aceptando que la votación de una ley de suspensión únicamente traería costo político, complicación para la negociación con el FMI y ningún efecto práctico.

Los radicales no entendieron lo mismo y por eso la furia de Horacio Pernasetti al salir de la reunión:
«El acuerdo alcanzado entre el gobierno y los banqueros no es suficiente porque hay deudores que no están incluidos. Nos vamos preocupados porque el justicialismo decidió no sesionar mañana para tratar la prórroga de las ejecuciones hipotecarias porque dicen que no quieren entorpecer las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional», dijo.

Mientras tanto el PJ prefirió adherir a la tesis que nada se podía hacer para dar tratamiento a los deudores privados y comenzar a trabajar sobre un proyecto de mediación compulsiva, que todavía no tiene una redacción definitiva y que el gobierno debería enviar al Congreso antes del viernes.

Ese proyecto de ley será enviado este fin de semana a la Cámara de Diputados «como una solución definitiva» para este tema. Uno de los primeros problemas a solucionar será el plazo de entrada en vigencia del sistema de mediación entre deudores y acreedores, que hasta ahora se plantea el 1 de febrero.

Mientras tanto, anoche Alfredo Atanasof comenzaba otra reunión aunque esta vez con el bloque peronista del Senado.

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