7 de marzo 2007 - 00:00

Consagró Kirchner la intervención de Buenos Aires: puso al nuevo ministro. Igual quedan 11 provincias sin clases

Es Carlos Fernández, responde a Mosse y Miceli y ocupará la cartera económica provincial. Estuvo a cargo de terminar con las cuasi monedas -los patacones de Ruckauf, las Lecop de Cavallo y De la Rúa- y ahora se encargaba del fideicomiso de las provincias. O sea, era el que les regulaba las entregas de dinero. Personaje clave, dispendioso o no según la cara del cliente. Llega con 300 millones de pesos que Kirchner debió ceder desde la Nación para que empiecen las clases bonaerenses con los aumentos que había prometido Daniel Filmus en su campaña. Una sui generis intervención federal realizada por alguien del interior que siempre habló a favor del federalismo. Algo insólito. Mientras, Felipe Solá demostró que tenía razón en su reclamo, pero igual por protestar se quedó sin ministro (Gerardo Otero), quien al despedirse advirtió sobre el déficit que se viene en Buenos Aires. A nadie le importa: ya se está en campaña. Mientras, 11 provincias tampoco abrieron sus aulas porque el reclamo salarial se contagió de la demagogia electoral del gobierno.

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Carlos Fernández era hasta ayer el número dos del secretario de Hacienda de la Nación, Carlos Mosse. Hoy asume como nuevo ministro de Economía de Felipe Solá.
El gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, designó ayer como su nuevo ministro de Economía a Carlos Fernández, funcionario proveniente de la cartera económica federal que reemplazará a Gerardo Otero, quien el lunes presentó su renuncia y abrió una fuerte polémica con Nación en torno del financiamiento que recibe la provincia.

La elección de Fernández, quien también se desempeñó anteriormente en la provincia, implica una postura de acercamiento hacia Nación por parte de Solá, tras haber descartado la opción de nombrar a algún miembro del equipo del propio Otero.

Con la salida de Otero se retira así un ministro que supo ser mano derecha de Jorge Sarghini -hoy en sociedad electoral con Roberto Lavagna-y entra un reemplazo que, si bien proviene de Balcarce, tiene identificación con el tándem que integran Remes Lenicov, Carlos Mosse... y el propio Sarghini. Más allá de las ventajas económicas que la mejora de comunicación puedan suponer para Buenos Aires, la mirada electoral remite el cambio a cotidianas postales de Solá acompañando fielmente las recorridas que el candidato de la Casa Rosada, Daniel Scioli, realiza por la provincia.

  • Especulaciones

  • A esto se suman especulaciones de posibles llamados a Otero para incorporarlo a la causa opositora. Ayer trascendió un supuesto interés del jefe de Gobierno porteño Jorge Telerman por incluirlo en su equipo -«pero no para Economía», tranquilizaban fuentes del gobierno al actual ministro de Hacienda, Sergio Beros-en plena campaña contra Daniel Filmus, «el malo de la película» con su anuncio de suba del salario docente que precipitó la crisis en el gabinete bonaerense. Aun así, desde el entorno de Otero aclararon que «se tomará al menos una semana sabática», y que «no quiere que se haga un uso electoral de su renuncia», en referencia a Telerman y a otras figuras opositoras como el candidato a gobernador Francisco de Narváez.

    El nuevo ministro fue seleccionado entre agotadoras consultas telefónicas de Solá a la Casa Rosada. La asunción formal será hoy por la tarde -la ceremonia está prevista para las 18, en la gobernación bonaerensey así abandonará la Secretaría de Hacienda de la Nación -a cargo de Carlos Mosse-, donde se desempeñaba como subsecretario de Relaciones con las Provincias. Fernández pasa «del otro lado del mostrador», para obtener esos fondos que Nación tanto retaceó a Otero.

    Solá habría optado por un hombre del gabinete K (al que puede reconocerle el exhaustivo conocimiento de los vaivenes financieros bonaerenses) tras recibir la garantía de Kirchner de que llegaría el ansiado apoyo financiero, vital para salir a flote en los últimos nueve meses de mandato. La búsqueda de consenso en Nación incluso llegó hasta la ministra de Economía, Felisa Miceli, quien también dio el visto bueno. El gobernador bonaerense y su grupo más cercano, entre ellos el ministro de gobierno, Florencio Randazzo, estuvieron reunidos toda la noche del lunes, en la sede del Banco Provincia en Capital Federal, para tomar la decisión. Desde allí dispararon todos los diálogos telefónicos con hombres de Nación. Una vez recibida la aceptación del número dos de Mosse, Solá se comunicó con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y bien entrada la noche con Kirchner, que aún se encontraba en El Calafate.

    En su rol federal, Fernández supo tratar con los emisarios del interior en el marco del funcionamiento del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, el órgano de aplicación de la Ley Fiscal que rige gasto y endeudamiento de Nación y provincias. A su vez, el elegido por Solá llegó a formar parte del equipo de Otero en Buenos Aires, cuando entre febrero de 2002 y abril de 2003 fue subsecretario de Política y Coordinación Fiscal. Además, el nuevo titular de la cartera de Hacienda provincial es licenciado en Economía, egresado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de La Plata y especialista en Finanzas Públicas. Incluso cursó gran parte de su carrera con el propio Otero.

    En suma, la designación de Fernández en Buenos Aires apunta a poner fin a los cruces con Nación que estallaron con la renuncia de Otero cuando éste rechazó el aumento a docentes que supondrá una suba del déficit de entre $ 1.100 y $ 1.500 millones sobre los $ 1.600 proyectados en el Presupuesto.

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